viernes, abril 17, 2026

AC/DC en México (tercera y última fecha 2026), reseña.

AC/DC

Por “Chico Migraña”

**Ojo, las fotos son oficiales de Lulú Urdapilleta/Ocesa pero son del primer concierto, la reseña es del tercero, por eso algunas cosillas, como el color del traje de Angus, no coinciden.

 


“AC/DC significa electricidad, es una leyenda que estaba en la parte trasera de la máquina de coser de mi hermana, de ahí viene”.

 

Hay dos maneras de reseñar el concierto de AC/DC (en este caso en concreto el tercero, 15 de abril de 2026), como un vaso medio lleno o uno medio vacío. Prefiero siempre la primera opción, aunque al final podría explicar la segunda.

 

Para mi fue la tercera vez ante ellos. Febrero de 1996, noviembre de 2009 y abril de 2026. Son 30 años de diferencia entre el primero y el último con dos constantes, Angus Young y Brian Johnson. En las tres ocasiones, con ligeras variantes en el porcentaje, en realidad es el show de Angus.

 


No llegamos a tiempo para escuchar a The Pretty Reckless así que no hay nada que comentar, ni bueno ni malo. Llegamos (la Castañita y yo) a la zona cercana al Foro Sol por ahí de las 7:30, confiamos en una persona de esas que están en la lateral de Churubusco y te ofrecen estacionamiento, nos llevó a su casa, que curiosamente es la puerta contigua a un enorme estacionamiento y caminamos. Mucho. En el trayecto habremos visto unas 12 personas que vendían cuernitos luminosos, compramos unos en 50 pesos pensando en encontrar algún otro modelo hasta que llegamos al puente que cruza del Palacio al Foro y solo teníamos uno. Más tarde, ya adentro, compramos el otro par en 100, más grandes, eso sí. Pero regresemos a la calle. Se escuchaba de fondo a los Pretty Reckless pero sin ponerle atención. Llegamos al puente del lado del Foro, pero tuvimos que subir, caminar de regreso al Palacio, bajar en la banqueta y entrar por un filtro para subir al mismo puente y entonces sí, caminar por la parte habilitada porque la primera que tomamos no daba acceso al Foro (perdón, estadio GNP).

 


Una vez dentro del entorno del estadio, cientos de personas caminando, 90% o más de ellos con diadema de cuernitos. Es relevante por muchas razones. Una de ellas porque serían una referencia al diablo. Hoy casi nadie se lo toma a mal, pero en los 80 sí, AC/DC quería decir “AntiChrist/Devil’s Child” o “After Christ/Devil Comes”. Eso decían los primeros fraudes religiosos, los ministros y predicadores, gringos sobre todo que encontraron la forma de hacer dinero gracias a la mezcla de ignorancia-religión-televisión que en esos años explotó en diversas cadenas televisivas. Un pare de sufrir con una agenda similar (hacer dinero abusando de la fe y la ignorancia de la gente) que tenía al rock como tiro al blanco. “AC/DC significa electricidad”, quedamos.

 


Ya adentro del Foro, en General A porque valía la pena endeudarse a meses sin intereses por verlos, una carpa que decía Electrolit con muy poca gente, junto a una más que decía Mercancía oficial hacían ojitos, aunque fuera nada más por ver lo escandaloso de los precios. ¿Quién quiere un Electrolit en un concierto? Enfrente, una carpita con letrero de Corona y decenas personas en fila para comprar chela y vaso oficial. “Vamos a la carpita de merch, capaz que ahí venden el vaso” le dije a la Castañita y ¡sorpresa!, la carpa de Electrolit era en realidad de chela, chupe y refresco, y solo había dos personas antes de nosotros. Salimos de ahí con chela, vaso y sonrisa.

 

Como todos somos satánicos, en la previa a que saliera la banda lo que sonó fue una mezcla de rolas de Ozzy (Shot in the dark por ejemplo) y Black Sabbath (War Pigs). Porque Ozzy y Sabbath son satanistas ¿no?

 

Apenas un par de minutos después de las 9 apagaron las luces y comenzó la locura con “If you want blood (you’ve got it”.  Angus con uniforme y gorra verdes, camisa blanca. Excelente sonido y buen detalle que la escenografía era una monstruosa pared de Marshalls (vacíos, pero el efecto visual es muy rockero), una escalinata a cada lado del escenario que conectaba con una pasarela y por último, tres enormes pantallas con excelente definición: dos en los costados y una al centro. AC/DC nunca fue de gran faramalla escénica.

 


En 1996 abrieron el show con “Hells bells” y no tocaron “if you want blood”. Tampoco lo hicieron en 2009. Ya desde ahí se veía venir una noche diferente. La segunda fue “Back in Black”. Contrario a muchas bandas que usan las pantallas para proyectar videos oficiales de los sencillos de la banda o para poner gráficos alusivos a la canción que suene en el momento, AC/DC las usó para mostrar en tamaño gigante a los músicos, sobre todo a Angus. Es buena decisión porque el espacio es enorme y en lugar de ver un puntito verde que se mueve por el escenario como láser en la mano de un borracho, ves a Angus, sus gestos, sus pisadas en el traste de la guitarra.

 

La gira se llama Power Up, mismo nombre del disco más reciente que lanzaron, en 2020. La tercera rola noche fue entonces “Demon Fire”, la primera de dos que cantarían de dicho material. Ya para entonces quedaban claras varias cosas. Obviamente se extrañó la presencia de Malcolm Young, aunque su hijo Stevie cumple muy bien con la labor de guitarrista rítmico. La configuración era la misma de las dos giras anteriores: guitarra rítmica y bajo casi lineados con la batería, atrás; Angus y Brian al frente. Matt Laug en la batería y Chris Chaney en el bajo aportan una solidez brutal al sonido y Chaney además aportan un elemento clave: coros. Después de esta rola comenzó a notarse que la voz de Brian ya no estaba en primer plano, se escuchaba, por supuesto, pero menos. Vamos apenas en la cuarta rola y queda claro que a Brian le cuestan trabajo las canciones de Bon Scott. “Shot down” fue el primer gran indicio.

 


Lo bueno es que eso no parecía importar gran cosa para las diversas generaciones de fans que había. Todos satánicos, con cuernos en la cabeza y la mano, incluso los niños. Había muchos niños, mucha gente que seguramente no alcanzaba aún la mayoría de edad y que así, en sus años formadores estaba frente a una de las máquinas más potentes que han existido en la historia del Hard Rock. Esa es una gran noticia porque dentro de 15 años, alguno estará en su propia banda y recordará como esa noche del 15 de abril le cambió la vida para siempre. ¿Qué importa cómo conocieron a la banda? ¿Qué relevancia tiene si lo que conocían era “Thundestruck”? Porque ahora está de moda llamarle poser a quien la disfruta a tope, un poco como los que critican a quienes corean a tope “Fear of the dark” en los shows de Maiden. La reacción de la gente a “Thunderstruck” fue brutal porque la conocen todos, el abuelo, el papá, el hijo y el nieto. Probablemente fue justo en ese momento que nos cayó el que afortunadamente fue el único regaderazo de la noche. Líquido muy frío así sería cerveza, pensemos que fue cerveza.

 

Back in Black es el disco del que tocaron más rolas. Ya había sonado la homónima y ahora tocó turno a “Have a drink on me”. Esta es otra que no habían tocado en sus dos visitas previas a México. Es una celebración de agarrar la jarra, tal cual, y para muchos es controversial porque viene en el disco inmediatamente posterior a la muerte de Bon Scott. Dicen los políticamente correctos que es de mal gusto porque Bon murió justamente por congestión alcohólica. ¿Acá? Acá la Castañita levantó el vaso y coreó a todo pulmón desde la primera vez que aparece el coro. Bebamos con cautela pero bebamos que estamos de fiesta.

 


“Hells bells”. Recordemos, en los 80, AC/DC era satánico y esta rola era un ejemplo claro. La traducción literal es “campanas del infierno” pero la frase en el contexto de la rola en realidad significa “echar desmadre”, es otro homenaje a Bon Scott. El Rock en vivo se supone que sea crudo, ruidoso e incluso se permiten los errores. El único asterisco en esta ecuación sería no equivocarse en los clásicos. Sería porque falló el cable de Angus o porque le fallaron los dedos pero la intro de la canción parecía un par de notas incompleta. No importa en realidad, igual se caía el Estadio.

 

Cada uno tiene el combo de rolas favoritas de cada banda y todos tendemos a desdeñar X o Y canción porque estaría mejor una de esas favoritas. El bloque “Shot in the dark” y “Stiff upper lip” es para mi totalmente evitable.  Afortunadamente el siguiente bloque estuvo brutal con “Highway to hell”, “Shoot to thrill”, “Sin city”, “Jailbreak”… Ok, ya lo pospuse demasiado. Eeste bloque, que siguió con más grandes clásicos ya dejó muy en evidencia que Brian Johnson ya no es lo que era. Te deja entrar al coro de cada uno pero tristemente, ya no canta casi nada. Angus por otra parte, si bien está como al 50% de lo que era por ejemplo en el 96, es 15 o 20 o más veces mejor showman que cualquier músico del 2000 para acá, fácil. Es increíble la condición que tiene porque además lo ves en las pantallas y no parece agotado. Corre, hace el pasito de pato, engancha al público con la mirada, es una verdadera delicia. Porque todo esto no le provoca perderse notas, impresionante.

 


Los primeros tres discos que tuve de AC/DC me los regaló mi primo Carlete. Dirty Deeds Done Dirt Cheap, Powerage y High Voltage. Las siguientes tres rolas fueron justamente “Dirty deeds”, “High Voltage” y mi favorita, “Riff raff”. Increíble pero cierto, esta última regresó al set en la era de Axl Rose como cantante de la banda. No era de las que tocaban y ahora, por suerte, es de las que no salen del set. Cosas del Rock. El riff sucio, el ritmo frenético (para los estándares de AC/DC), como marca la pauta el bataco, todo perfecto, brutal, icónico porque es otra que no habíamos escuchado en vivo por acá. Para ponerlo en contexto, “Highway to Hell” la han tocado mi 455 veces; “Riff Raff”, ya con las tres noches en México lleva a penas 131.

 

Por cierto y para los que se interesan en estas cosas, sí brincó la gente, sobre todo en Highway y en Dirty Deeds. No es nada relevante pero vi tantas publicaciones sobre el famoso “pogo” sudamericano y tanto drama por lo mismo que igual se comenta. Fin.

 

Ya para este momento, Angus estaba desfajado, sin gorra y con el cabello como de gato esponjado. No era para menos, lleva todo el peso del concierto y a pesar de que lo comenté, reitero, es impresionante. Se echa no solo a la banda al hombro, se echa también la historia, la expectativa de 60 mil personas y sale avante con creces.

 


Después vino “You shook me all night long” para cerrar la quintilla de rolas de Back in Black. Luego Whole lotta Rosie, una de las excepciones en esto de usar las pantallas para poner videos. No alcanzo a recordar con claridad si sucedió en 2009 pero ciertamente en 1996, en lugar de poner una imagen digital de una muchachona pechugona y gordita con tatuajes y mucha actitud, Rosie era un inflable. Será nostalgia o ya no ser un chamaco pero a pesar de lo bien que queda la rola en los shows de la banda, verla en formato inflable monumental es mucho más memorable que el video. Además, y en esto sí creo que entra directamente la brecha generacional, en aquellos dos shows en el Palacio, después del riff de entrada, cada vez que Angus hacía la pausa para volver a empezar, la audiencia “Angus”. Sería algo como “pa rara raran, Angus”. Bueno, 30 años más tarde y con el extra de que en ese tiempo no había celulares con cámara de video integrada, la mayoría del público 2026 simplemente no se sabía el truco. Además, en esos 30 años vinieron solo tres veces, es difícil saberse ciertas convenciones si prácticamente no hay referencias. Es como el “Megadeth, aguante Megadeth” copiado de Argentina cuando en México tenemos el clásico “Me-ga-deth” en el riff de “Hangar 18”. La diferencia es que Mustaine y compañía han hecho una docena de giras por nuestro país mientras AC/DC solo tiene tres. La repetición invoca el recuerdo, y en el caso de Rosie, me parece que el canto de “Angus” simplemente quedó en el olvido.

 


Hablando de olvido, por poco sucede. Uno de los momentos más celebrados de la noche fue escuchar a voz de Angus. No habló con la gente pero cantó un par de palabras durante “Sin city”, y eso fue suficiente para una de las más grandes ovaciones de la noche. El cierre previo al encore fue con “Let there be rock” y un largo y emotivo solo de Angus que lo llevó a recorrer una pasarela que salía del centro del escenario al centro de General A, se tiró al piso, le levantó de ahí una plataforma hidráulica que seguramente hizo que en algunas partes de la grada la gente lo sintiera un poco más cerca, subió a la pasarela de atrás del escenario y otra vez, enganchó a la gente las veces que quiso con el truco básico de ponerse la mano en la oreja para que la gente le grite. Eso sí, después de cada grito de ovación hacía una reverencia. Un caballero el chaparrito de 70 años de edad.


Para el encore, lágrimas en los ojos de la Castañita. “T.N.T.” y la de siempre, “For those about to rock”. No sé cómo ni por qué pero hasta que acabó el show descubrí que debajo de cada pantalla lateral también había cañones. Vi los seis que estaban en el dentro de la pasarela detrás de la batería pero no me di cuenta de los laterales. Como dato curioso, en algún momento lanzaron miles de papelitos verdes, blancos y rojos a modo de confeti, con el detalle de que cada uno tenía impreso el nombre AC/DC, un rayo y dicen porque esos no los vi, también había algunos con una campana.

 


Muy probablemente este será el último show de la banda en México. El rock no acaricia y aunque Angus tiene la estamina de alguien de 30 años, es poco realista pensar que volverán. Si este es el último concierto de ellos en nuestro país será recordado como uno verdaderamente imponente y disfrutable, y eso ya es una gran victoria.

 

¿La reseña con el vaso medio lleno? Brian Johnson debe estar como al 15 o 20% de la capacidad vocal que alguna vez tuvo y eso afecta mucho al show. Imaginarte lo que canta en vez de escucharlo, aunque sea con retazos de voz, es muy penoso. Por eso, mejor guardar en el chip de los recuerdos todo lo que escribí como vaso medio lleno.

 


Si llegaste hasta acá, ¡muchas gracias!

 

Chico Migraña en nostalgia mode on.

 

 


viernes, octubre 17, 2025

Ace.


 


Leí en una publicación, si mal no recuerdo porque he leído muchísimas, en una publicación de Saturnus una frase que tiene mucho de cierto. Decían ellos que hay un dicho: “puede que tú odies a Kiss, pero tus bandas favoritas los idolatran”.  
 
Tanto que decir.
 
Yo conocí a Kiss un día cualquiera de 1978, con siete años de edad. 1978, no solo no existía internet, no había MTv ni televisión por cable, los niños jugábamos en la calle a todo lo que se pudiera: gol para, bote pateado, carreteritas, a las escondidas. Lo que rifaba a tope era la radio, eso sí. Ese día cualquiera de 1978 me topé en el Aurrerá con lo que hoy se que era un sencillo de 7 pulgadas, un disco chiquito de esos que giraban a 45 revoluciones por minuto con una foto de lo que parecían cuatro personas, porque tenían cabello, facciones, brazos y piernas, pero con algo que en ese tiempo yo no sabía que era un maquillaje. Y lo que llevaban puesto, bueno, yo no sabía que disfraces. El resto es historia.


 
Después fueron los posters, más discos y el desconocimiento total de la realidad. Quiero decir, no conocía a nadie más grande que yo que me pudiera explicar cosas sobre esos personajes. Claro, mis papás me dijeron que eran personas y usaban un maquillaje, pero luego a los 10-11 años ves la portada de Alive II y no les crees, le creía a mis amigos de la cuadra que escuchaban historias y las compartían. Me pasé horas acostado en la cama imaginando todo lo que escuchaba, y luego los posters y las imágenes de revistas que veía uno en el Aurrerá o el Sanborns o la Tienda de la UNAM lo afirmaban.
 


La gente siempre me ha preguntado “¿cuál es tu Kiss favorito?”, así, con esas palabra exactas, porque a pesar de que todos adultos entendemos que son personas, Kiss siempre ha sido como una entidad, no tanto una banda. La respuesta es que nunca he tenido un Kiss favorito.
 
Ace, decían mis amiguitos y probablemente alguna persona como Jaime Almeida en la televisión o algún locutor en la radio, venía del espacio exterior, de un planeta llamado Jendell. Era un extraterrestre que vino a la tierra a tocar la guitarra. Y veía los posters, siempre rodeado de imágenes de planetas y estrellas y lo creía, lo imaginaba, lo vivía. La primera vez que los vi en la tele era una de esas de perilla, blanco y negro, que estaba en el cuarto que compartíamos mi hermano David y yo, (Juan Antonio no había nacido, ni siquiera estaba en planes). Mis papás tenían de poco antes una tele a color, era la gran novedad porque eran caras. No podía creer lo que veía, y Ace por ejemplo, él sacaba humo de la guitarra porque era mágico y extraterrestre. Ese día ya tenía tal vez unos 9 o 10 años de edad, obviamente no tenía idea de que era una bomba de humo creada por él, para mi era magia. Mis papás me dieron chance de ver unos minutos del show en su tele. ¡Wow! No tengo idea de cómo describir lo que sentí de verlos a color. Bueno, hoy toca centrarse en Ace, pero fue un impacto brutal en general. Y no hablo de la vez que salieron en Canal 13 promocionando The Elder, fue una parte de un concierto que pasaron en vivo años antes.


El hombre del espacio, además, desafiaba la gravedad porque hacía esa pose icónica de doblar las rodillas, echar la espalda hacia atrás en modo arco, con el cuello hacia adelante y ese gesto tipo boca de pato tan común hoy en las selfies. ¿Así eran todos los Jendelianos?
 
La mayor lección que aprendí de Ace con el tiempo es que siempre mantuvo su integridad. Nunca lo corrieron de la banda, él se fue. Puede que sus razones fueran válidas o no, pero él tomó la decisión porque no estaba a gusto. Y así es como he vivido mi vida, he tomado decisiones y lo seguiré haciendo, pensando en ser feliz. 

Ojalá hubiera absorbio también su sentido del humor, su carcajada.
La risa de Ace
 
Su imagen en la portada del disco solista de 1978 es misteriosa. Tiene los ojos entrecerrados y la boca entreabierta. No es fácil leerlo, pero es el mismo gesto que tiene en la portada de Dynasty. Si ponemos atención, casi siempre es así. En el disco debut está mirando hacia arriba, en Hotter tan Hell tiene los ojos cerrados y un gesto que sugiere que está en otro planeta disfrutando alguna bebida desconocida para los terrícolas, en Dressed to Kill tiene toda la actitud de “acá el que rifa soy yo”, en Alive!, la mítica portada con la que millones decidimos que queríamos vivir una vida de ir a o tocar en conciertos (en mi caso es lo primero) sale con esa pose que lo define como un personaje irrepetible y nebuloso. Destroyer, Rock and Roll Over y Love Gun son dibujos, pero en Alive II parece un Ícaro al que el sol le hace los mandados. En Dynasty parece como si viera a los humanos con desconcierto, igual que en Creatures. Ace siempre fue el divertido, el misterioso, probablemente el más transparente de los cuatro originales.
 
Era un desmadre, en el buen y el mal sentido de la palabra. Lo sabía y lo aceptaba, Vivió al límite pero no andaba por ahí presumiéndolo como logro, y para muestra están las letras de “Rock Soldiers” y “A Little lower tan the angels”.
 Rock Soldiers
Cientos de músicos han citado a Kiss como su primera influencia, y muchos de ellos, especialmente guitarristas lo mencionan a él como el motivo por el cual agarraron una guitarra y buscaron el sueño de tocar en una banda. Solía decir que si hubiera sabido que influiría en tantas personas, habría tomado clases para ser mejor. Pero eso es justamente lo que lo hizo grande, Ace no tocaba perfecto ni con la técnica más depurada, tocaba desde el alma desmadrosa que tenía, desde el corazón lúdico que le tocó y desde la experiencia de ver y admirar a bandas y gente como Led Zeppelim, The Who, Clapton y Hendrix. 

Ahora que murió, una de las mejores historias sobre él la escribió Kiko Riojas, dueño del Kiss Lounge. Un recuento del caótico último día en el que Ace tocó con Kiss, en Australia. Una instantánea que lo pinta como el genio caótico que fue. Narra cómo salió tarde del Hotel y tuvo que irse en Taxi, ya maquillado, el tráfico lo obligó a bajarse y pedirle ayuda a un policía, que evidentemente no le creyó que era él, la fiesta post concierto, perder 50 mil dólares en 15 minutos en un casino, la borrachera, las carcajadas. Ace.
 100 000 volts

Gene contaba y Ace luego él lo confirmó, que solía decir que si hubiera seguido en la banda en esa segunda etapa habría terminado muerto. Las adicciones, sobre al alcohol fueron en varias etapas de su vida punto flaco, pero dejar a la banda en esa segunda ocasión nos permitió a todos reconocerlo como compositor con discos realmente sólidos. Vivió como quiso y murió tristemente de manera muy acorde a su personalidad. Nuevamente, son palabras de él, siempre fue un tanto torpe para caminar. Se caía o trastabillaba seguido y así murió, por un derrame cerebral derivado de una caída en el estudio de grabación, a los 74 años de edad.
 
Las entrevistas con él siempre fueron maravillosas, vivió años creyendo que tenía un Grammy en la repisa de su casa y fue en una entrevista con Louder que supo que en realidad era un reconocimiento de la academia de la música de Nueva York por las contribuviones de la banda a la música, y parte del trofeo tiene un gramófono similar al Grammy. Dijo hasta el cansancio que no estaba de acuerdo con ciertas cosas de Kiss pero que en realidad la relación con Paul y Gene era mucho más sólida de lo que la gente pensaba. Y tampoco le huía al dinero, siempre dijo que si le ponían un cheque realmente atractivo en frente, podría tocar con ellos una vez más.
La historia del Grammy
 
Muchos que venimos de esa época, de ser niño y empezar a ser adolescente entre finales de los 70 y mediados de los 80 nunca perdimos la inocencia, y Ace es parte de las razones. Lo del Grammy es inocencia pura, es vivir sin prestar demasiada atención al elogio sino aprovechar lo más que se pueda el tiempo de vida. La primera vez que vi a Kiss original en vivo, obviamente sabía de la guitarra humeante pero verlo en vivo me sacó lágrimas de emoción. Y la guitarra ahí colgando sobre el escenario, wow, era impensable que lo fuera a experimentar. Pero luego regresó, comenzó a tocar otro solo, nos miró con esa sonrisa cómplice de quien está a punto de hacer una travesura, apuntó hacia las luces y ¡bam! Disparó un cohete que tiró una de las lámparas. Inocencia, yo creí que había sido un accidente. Fue hasta la segunda noche cuando lo volvió a hacer que supe que estaba planeado. Pero ese era Ace, lleno de sorpresas, con una personalidad ligera y cómica que obligaba a voltear a verlo. ¿Cuántas veces uno va a un concierto y pasa el 75% del tiempo viendo a un solo miembro de la banda? Con Kiss era imposible, teniendo ahí a alguien como Ace, era obligatorio verlo a cada momento, era un imán de atención que, curiosamente, no hacía aspavientos ni gestos para lograrlo, simplemente era él.
 
Nunca he tenido un Kiss favorito pero de 20 años para acá, Ace tomó mucha relevancia en mi mundo. Era un ejemplo de que igual es mejor que todo se resbale. Y claro, si todo pudiéramos hacerlo así de la nada, él no sería el icono que es, dejó claro que es posible y válido tomarse la vida más a la ligera. Él era creyente (“A Little lower then the angels” por ejemplo es una frase de tintes religiosos), yo no, pero con la muerte de mi hermano Juan Antonio y el desparpajo para vivir la vida de Ace entendí que nada tiene de malo imaginar, en este caso, imaginar como cuando era niño que de verdad viene del planeta Jendell, que nos lo prestaron para que le pusiera la garra a la música de Kiss y que hoy, regresó para allá. Imaginar que al irse de aquí van a otro lugar, con o sin Dios, eso es lo de menos, pero otro lugar para descansar del trabajo que habrá sido dejar un legado como el suyo.
 Shock Me

Nunca he tenido un Kiss favorito. Nací en 1971, hijo de Luis y Paula Carolina, pero “volví a nacer” ese día de 1978 cuando descubrí a la banda (las comillas son para que quede claro que es sentido figurado y que jamás renegaría o haría menos la importancia de ser hijo de mis papás, es una metáfora). Por eso cuando existió Sangre de Metal en Rockconexion hicimos dos o tres maratones Kisseros, y por eso decíamos “conduce Chico Migraña, hijo de Kiss”. Kiss es una entidad creada por cuatro super héroes que cambiaron al mundo entero por la fuerza combinada de sus capacidades. Y Ace siempre estuvo ligado al color azul, el del cielo y el mar, ambos que pueden estar serenos y evocar la diversión pero también ambos con corrientes de aire y agua que chocan entre sí y provocan caos y destrucción. Ace venía del espacio pero era el más terrenal de los cuatro. Descansa en paz hombre del espacio, los que aquí seguimos no dejaremos que muera tu legado.


viernes, septiembre 12, 2025

Candelabrum Metal Fest IV, día 2, reseña.

Candelabrum IV, parte 2
Por Chico Migraña

El domingo pudimos ver casi toda la despedida de Black Hate. Nos tocó menos tráfico (hicimos como 35 minutos en lugar de los 45 del sábado) y llegamos cuando estaban terminando la segunda rola. Es una gran banda que desafortunadamente cambió de nombre y ahora se llama Hierophany. ¿Por qué? De acuerdo con Ikanunna, guitarrista, cantante y fundador, porque el nombre les ha cerrado puertas en Europa. Es parte de este nuevo mundo en el que todo es políticamente incorrecto, y Black Hate busca internacionalizarse. Bueno, cuando una agencia de booking le dijo a Ikanumma que aún sin escuchar la música lo iban a rechazar por el nombre de la banda, decidió cambiarlo. El nombre no tiene implicaciones raciales, pero hazle entender a las nuevas generaciones. Bienvenido Hierophany que es entonces la continuación de Black Hate, nada más y nada menos.

Después tocó turno para Split Heaven, la segunda banda del festival con presentarse menos un integrante, en este caso bajista, pero con una pista que permitió que la música sonara como debe ser. Ellos también se lo habían confirmado a Sangre de metal, en esta entrevista. Esta banda jamás perdió el filo, pero comenzó a tocar más bien en determinados momentos de cada año, preferentemente en Europa y aunque tener un sello discográfico alemán es una excelente noticia., significó que además de no verlos en México, tampoco era fácil conseguir sus discos. El resultado es una gran banda que perdió contacto con toda una generación de metaleros mexicanos que eso sí, descubrieron en vivo lo bien que tocan. Ojalá hayan ganado fans con este show porque quienes los vimos en su primera etapa, cuando todos ellos vivían en Querétaro y para bien o para mal eran parte de la escena mexicana, nunca los olvidamos. A título personal siempre hago el comentario de que siempre tendrán un lugar especial en mi corazón porque fueron los primeros en ganar la Metal Battle México y por ende, la primera banda mexicana de Metal en tocar en Wacken, “haiga sido como haiga sido” -Felipe Calderón dixit.

Para mí, el domingo encerraba cierto candor porque entrevisté a siete de las 13 bandas que tocaron, y como siempre ha sido costumbre en este blog, hablando con la verdad, solo conocía en vivo (o en disco para efectos de claridad) a dos de ellas. Una vez más la idea era evitar la tentación de acudir a Spotify o Youtube para salir de dudas y dejar que sus 30, 45 o 60 minutos en el escenario, según fuera el caso, me dijeran de qué va realmente cada una.


La primera fue A Canorous Quintet. No conocía ni el nombre, pero los entrevisté y estaban conectados al zoom tres de ellos, todos emocionadísimos de venir a México por primera vez. Navegando por Facebook en estos días he visto que varios de mis amigos los mencionan como la banda por la que decidieron ir a Candelabrum, y les creo, al ver cómo les respondió la gente queda claro que es verdad. Death melódico de gran calidad, una banda típicamente Candelabrum: conocida por algunos, descubierta ese día y amada a partir de ahí por cientos.



Luego tocó turno para Pyogenesis. Ellos si vinieron a México pero en 1995, a una tardeada y en un lugar que ya no existe y que entonces se llamaba Andy Bridges. La anécdota completa está en la entrevista publicada en Marvin. Musicalmente es una banda con muchos elementos fusionados, a título personal no creo ir al Spoti para sumarla a mi lista de reproducción, pero eso no quita que fue muy divertido verlos, y es que para esa hora (y desde Canorous) el tamaño de la audiencia ya era bastante considerable, y muchos, de verdad muchos conocían su música. La energía, dicen los músicos, es de ida y vuelta, y esta banda era un ejemplo perfecto de lo que eso significa. Cada canción enganchaba más a la gente y por lo tanto Flo se prendía más. Cuando todo eso se conjuga, aunque no los conozcas, te emocionas. Además traían set vieja escuela, tocaron más bien rolas de la primera mitad de los 90.


Después regresó el Death, solo que ahora con menos tintes melódicos y mucha más crudeza, cortesía de Necrot. Ya con una niebla más extrema después de su presentación llegó una de las bandas más esperadas, una que he visto tal vez un par de veces y no defrauda, y Candelabrum no sería la excepción. Onslaught es brutalidad encapsulada, Thrash sin concesiones y elegancia pura en cuanto al concepto musical. Y como suele suceder, el festival tenía planes para nosotros.




Si alguien lleva registro, desde que llegamos a la Velaria hasta Onslaught llevamos Death, Heavy, Death Melódico (no TAN melódico, bastante extremo pero con toques un pelín más accesibles), Fusión/Alternativo/Gótico, Death y Thrash. ¿Qué sería lo lógico? Seguir la línea extrema. Pero cuando nosotros vamos, “Tío Cande” ya viene de regreso y nos aventó a un clásico del NWOBHM, Tygers of Pan Tang y su debut en México 45 años después de su debut mundial. Magia pura, Heavy de ese con guitarras gemelas, mucha melodía, riffs mágicos y gran calidad. Solo queda Rob Weir de la formación original pero el espíritu ahí está, y su posición en el acomodo de bandas quedó perfecto. Busquen en Face las publicaciones que subieron, estaban felices y la audiencia seguía aumentando su tamaño.



Aquí cabe un comentario personal. Leo que algunas personas se quejan del acomodo de General y Preferente, porque en preferente queda mucho espacio libre. Bueno, por eso te cobran un poco más, para que estés más cómodo, pero si uno revisa el mapa, ¿cuántos festivales te ponen ambas zonas mitad y mitad frente al escenario? Exacto, en México, ninguno. Yo apoyo la idea y si bien la cantidad de gente en general duplicaba (o tal vez hasta triplicaba) la que estaba en General, ¿cuál es el punto de quejarse porque en una zona había menos gente que en la otra? Son las necedades y pleitos que se busca la gente nomás por discutir. “Es que se notaba que había más desmadre en General”, “las bandas se daban cuenta” bueno, ¿y? También por eso, todas las fotos de las bandas tomadas desde el escenario muestran mucho más densidad de público del lado derecho de la imagen (general), pero eso, o que muchos en preferente estuvieran sentados (de nuevo, para eso pagan más) no quita que unos y otros disfrutaron a tope el festival. A menor drama mayor disfrute, porque gastar energía en quejarse del preferente, que en nada le afecta a los de general, es bastante ocioso.

A partir de ahí venían bandas que la mayoría esperaban. The Crown por ejemplo traía un buen contingente de apoyadores. En mi caso, conocía el nombre, seguro los había escuchado alguna vez y luego de verlos en vivo entiendo por qué había tanta expectativa, aunque al final, tampoco sumaría temas suyos a mi playlist.




Primordial. Kelpy, (alias Señora Interesante o mi pareja desde hace 15 años, dependiendo de que tan viejo seas como glóbulo de Sangre de Metal) me dijo varias veces en los meses y semanas y días y horas previas a su presentación que era una bandota y era la que más quería ver. Yo, pa variar, solo ubicaba el nombre. ¡Blasfemia! ¿Cómo me pude perder de tanta magia por tantos años? Bueno, una vez más, ahí entra la magia de Candelabrum, te trae todo un contingente de bandas de esas características: enorme talento musical, poca o nula historia en México enmarcada en un gran festival, donde la puntualidad manda y la buena vibra se puede tocar con la punta de los dedos. Impresionantes, realmente si todo lo anterior hubiera sido equis, aquí todo valdría la pena.




Luego Absu, la única internacional en ambos días de la que no pude ver nada, así no puedo comentar gran cosa. Quedaban dos más y aunque sabía qué esperar con Obituary (cuando eres una banda pionera de algún género no tienes nada que probarle a nadie), primero había que escuchar a Agalloch. Mis pies ya pedían a gritos abandonar misión, pero había que pasar por ellos para llegar al final. Nunca había estado tan equivocado en términos musicales en toda mi vida. Esos 60 minutos fueron de lo más glorioso que he vivido en un concierto en vivo en toda mi vida. Sobre todo porque al no esperar nada, cuando recibes tanto te sientes totalmente humilde y agradecido. ¡Vaya capacidad para mezclar el Prog con el Black! ¡Absolutamente impresionantes, una joya, probablemente el mayor descubrimiento a título personal en las cuatro ediciones del festival! Y el sonido era cristalino, todos los detalles se escuchaban con total precisión. Cátedra, y es ahí cuando deseas de todo corazón que Candelabrum no cambie, no caiga en las garras tentadoras de “más es mejor” y seguir con la idea de menos pero con calidad suprema. Y de Obituary hay poco que decir. Brutales. Tocaron 13 canciones, seis de ellas del Cause of Death, que está de aniversario y clásicos. Lo único que me desespera un poco, y me pasó cuando los vi en el tercer Monterrey Metal Fest y alguna vez más es que tardan mucho entre una canción y otra, y eso mata un poco el impuslo de emoción que trae uno.





En Sangre de Metal llevamos cuatro ediciones bajo el brazo (es decir, todas) y hoy queda robarle la palabra al buen Manuel Amusia que cuando nos encontramos me dijo: “me da mucho gusto ver que este festival ya se consolidó”. Consolidar, esa es la palabra. Ya se dijo antes que difícilmente tendremos una cifra oficial de asistentes, pero fue una entrada absolutamente sólida. Cada año ha crecido un poco, pero el salto del año pasado a este fue bastante notable. Esa es una gran noticia. Candelabrum es un festival que ha crecido gracias a diversos factores. Lo primer es la seriedad de los organizadores, y eso lo destacan incluso las bandas. Solo basta leer lo que han puesto en Facebook e Instagram y para quienes estuvimos ahí, recordar cuántas veces desde el escenario escuchamos frases como “este hermoso festival”, “este espectacular festival” o “gracias a los organizadores”. Es real, todo marcha como relojito, el audio es impecable, el lugar es cómodo y no importa si estás en general o no, tienes siempre opción de baños cómodos y limpios, además del clásico Sanirent si nomás quieres hacer pipí. También influye mucho que el tipo de fan que se ha apoderado del Cande es más relajado, sabe lo que quiere, tiene experiencia en otros festivales y entiende el valor de lo que le dan por lo que paga. También influye el trabajo mediático. De entrada, tienen a una excelente publirrelacionista (como no sé si le gusta el reflector o no lo dejaré solo en Amaranta) que trabaja con un gran equipo y que te hace sentir cómodo, pero también están los medios, no todos enormes no de alcances masivos pero sí dedicados y con entendimiento de lo que es el Metal. Ahí también se nota crecimiento. Del primer año que éramos un puñado a este, el brinco cuantitativo ha sido importante. Ojalá todos mantengan la difusión. Finalmente está el boca a boca. El que ha ido lo recomienda y eso genera un efecto bola de nieve, que empieza a rendir frutos. 




Anexo:

La numeralia que sí está disponible.
1 exposición artística llamada "Hossana en las Penumbra”, de Néstor Ávalos, artista gráfico reconocido internacionalmente por su trabajo con bandas icónicas como Moonspell o Dark Funeral
por mencionar algunas.

483 kilos de croquetas, 26 kilos de carne húmeda, 40 kilos de arroz, 62 litros de cloro, 46 litros de limpia pisos, 8 cobijas y 4 kilos de carnaza para el albergue Brigada Canina.
161 trenzas de cabello para la campaña “Héroes sin Mata”, de la A.C. ALUCCA. Con ellas se van a elaborar pelucas oncológicas.

1 homenaje a Ozzy Osbourne en las pantallas del escenario la tarde-noche del domingo. Sonaron “So tired” y la brutal “Sympthom of the universe” mientras aparecían fotos en blanco y negro de diversas épocas del Príncipe de las Tinieblas. Al final apareció una leyenda que decía “Muchas gracias Ozzy Osbourne, encendiste las llamas de nuestras vidas”. He visto en redes algunas quejas, muy pocas pero algunas, sobre este tema. No entiendo bien el motivo, al final del día, ¿qué mejor espacio para homenajear a un ídolo que un festival donde todos por lo menos saben quién era Ozzy? En fin.

Finalmente y antes de tiempo porque parece que alguien picó un botón una hora antes, también desde las pantallas se anunció que habrá edición cinco, el año que viene. ¡Enhorabuena para todos nosotros, un año más de este que se ha convertido en un festival obligado!

Si llegaste hasta aquí, ¡muchas gracias!

*Las fotos y videos en esta y la reseña del primer día son de Kelpy, en los casos donde no hay foto es porque de la mitad del sábado a la mitad del domingo tuvo un problema con la tarjeta de la cámara y no hay registro.

**Estas son las ligas a las entrevistas publicadas en Marvin con bandas de este día (solo hay que darle click en cada nombre):




miércoles, septiembre 10, 2025

Candelabrum Metal Fest IV, día uno. Reseña.

Candelabrum IV, parte 1
Por Chico Migraña
 
Cuando estás metido en el mundo del metal, existen varias maneras de conocer bandas. De acuerdo con decenas de entrevistas realizadas en Sangre de Metal para Revista Marvin, una común aunque no necesariamente la favorita de los músicos es meterse a Spotify y checar las primeras 10 sugerencias que arroja la página de un artista. Antes, en los 80-90, eso lo hacías gracias a la labor de algún buen samaritano -primo, amigo, hermano mayor, vecino- que hacía paro y te grabara un caset (en los 90 eso cambió a quemar un CD) con bandas nuevas. También era típico ver las revistas y aprenderse los nombres y cuando veías una portada con el nombre de una de esas bandas comprabas el disco. O de plano te metías a la zona donde vendían LP´s en el Aurrera (hoy Walmart), Comercial Mexicana, Gigante, (ambas hoy llamados Soriana) o la tienda que fuera y dejarte llevar por el instinto luego de ver una portada. Cuando creces, conoces bastantes bandas y no te gusta buscar en plataformas a ver que arroja el algoritmo, puedes verlas en vivo y dejarte sorprender. Si tú querido glóbulo estás en esta última categoría o no le temes a lo desconocido (o peor aun, a las miradas acusadoras de la policía true), Candelabrum Metal Fest es para ti.
 
Esto, nunca sobra aclararlo, es mi experiencia, no la verdad absoluta ni una guía de cómo sacarle ronchas a los True Metal Warriors, es, simplemente, un paseo por la mente de Chico Migraña.



 
Como esta parte parece ser tema de conversación en páginas y grupos dedicados al metal, hagámonos cargo del elefante en la habitación, aunque él ni siquiera sabe que está ahí: la cantidad de gente. La respuesta a la pregunta de cuántas personas entraron por día es irrelevante, y tarde o temprano explicaré por qué, sin embargo, es recurrente. Kezhia Quintero, productor general del evento lo dejó claro en conferencia tempranera el sábado: “no puedo darles una cifra porque la venta de boletos está abierta todo el día (la conferencia fue por ahí de las 2:30 de la tarde), pero el boletaje por día está cerrado en cinco mil”. Listo, elefante en el cuarto descubierto. Cinco mil es el límite, que cada quien haga sus cálculos si eso es lo que finalmente los hace felices.
 
Candelabrum, lo he escrito en otras ocasiones es un festival de nicho. ¿Cómo le hacen los promotores para no perder dinero? No es algo que me interese saber así que no se los he preguntado. Ahora, si puedes sacar tu espada del augurio y ver más allá de lo evidente, cuéntanos, si no, regresemos a la parte del nicho. Las líneas generales del festival son traer bandas que nunca han tocado en México, que lo han hecho poco y hace muchos años, que no tienen tanto cartel pero sí una enorme calidad y a veces, algunas -como Obituary este año, Exodus, Moonspell o Dark Tranquility en ediciones pasadas- que sí han venido. Es una mezcla de todo eso con ciertas circunstancias obvias para el que pone atención. Por ejemplo, es evidente que tienen algún convenio con la embajada sueca en México. Cada año, Suecia es el país del que más bandas vienen, y la propia embajada apoya, difunde y celebra en redes sociales a las bandas que vienen de ese país. Luego, y esto me lo contó Kezhia en entrevista el primer año, hay un marco de referencia. Candelabrum no es un festival para bandas de Metalcore, Nu Metal, Deathcore y demás sub géneros más bien del nuevo milenio. Tiene una carga especial hacia los género extremos como Death (y derivados), Black (y derivados) y Thrash (y derivados), pero siempre cabrán también el Heavy (con sus respectivos derivados) y el Doom. Ese es su universo en cuanto a géneros y sub géneros.
 
Terminado el contexto, brinquemos a la edición IV, 2025. Este ha sido el año más cargado al extremo que han hecho. Para mi era un cartel bastante misterioso. El Black y el Death me gustan pero nunca han sido mis favoritos. No soy experto en nada pero me defiendo menos en esas catacumbas sonoras, y este cartel tenía muchas bandas que investigando un poco navegan esas aguas. Claro, investigar en mi cabeza significa buscarlos, leer un poco sobre ellos y sobre todo si voy a entrevistarlos, escuchar una o dos canciones. Si escucho más de dos me hago una imagen y no me gusta. Candelabrum es para mí una búsqueda de tesoros clásica, de esas en las que sabes que vas a un sitio porque hay algo enterrado, muy probablemente te sacará una sonrisa, pero puede que no y no lo sabrás hasta que termines de excavar.
 


Así pasamos la hoja y nos instalamos en el sábado seis. Como siempre, Migraña y Kelpy vamos como prensa así que tenemos ciertos privilegios y ciertas responsabilidades. Por ejemplo, hay que llegar a más tardar a la una. Lo logramos, dos minutos antes, pero antes al fin y al cabo, llegamos a tiempo. Escuchamos pero casi no vimos a los regios de Unholier, de México, porque hay que llegar a la carpa asignada y establecerse. Death de muy buena calidad. Luego llegó turno de Fumes, también de México y con quienes tuvimos una charla en Marvin. Ellos le pegan más bien al Black y también dejó muy buen sabor de boca. Fossilization, de Brasil, Death clásico que como ya expliqué, por supuesto que me agrada pero no tanto como para dedicarle muchas líneas. Después Zemial, de Grecia, Black con Thrash y para variar con las bandas griegas (bueno, no es para tanto) con bataco/cantante, aunque para el final de su presentación sacaron a Proscriptor McGovern de Absu en la voz. Para entonces, las primeras cinco bandas habían sido todas entre Black y Death. Parte del encanto del festival es la curaduría, es decir, el armado del orden en el que tocan las bandas. Ese día estaban contempladas Eclipse y Hällas, ambas de Suecia y justo después de Zemial venía Eclipse. En entrevista me comentaron que no les angustiaba pararse en el escenario en medio de tantas bandas extremas. Pensaban que en todo caso lo suyo es como un descanso auditivo en medio de tanta distorsión y guturales. La cosa era ver como los trataría el público, porque parecía evidente que si 11 de 13 bandas estaban dentro del espectro extremo, una banda de Hard Rock podría ser un descanso, a o una afrenta. Al final fue lo primero. En conferencia dijeron que les gustaba ser las ovejas blancas en medio de todas las ovejas negras. La gente les respondió bastante bien aunque jamás habían venido a México.



Después llegó una de las primeras que realmente traían su propio contingente, Morbid Saint. Thrash sin concesiones que prendió muchísimo a la audiencia que para entonces había crecido considerablemente en relación a las primeras horas. Esta es otra banda de la que puedes leer una entrevista en Marvin. Hasta ese momento, Zemial me había gustado bastante, Eclipse me había sorprendido gratamente (las dos rolas que escuché eran como una versión escandinava de Def Leppard) porque en vivo tienen muchísima energía. Morbid Saint era una vieja garantía que cumplió con creces la expectativa y luego venía una banda que ni siquiera estaba a media luz en mi radar, y no estaba preparado para ellos. Claro, esta es la referencia exacta a la búsqueda de tesoros.


 
Hällas fue el gran cofre lleno de oro del sábado. ¡Y vaya que prendieron a la gente! Impresionante, y para mi sorpresa, varios miles coreaban sus canciones. Incluso ellos estaban sorprendidos pues nunca habían tocado en México. Lo suyo es como si tomaras el sonido Heavy Metal de 1977 o 78, esa época en que aún estaba desarrollándose, con toques de psicodelia, con vestimentas extravagantes, caras maquilladas pero más tipo Bowie que Kiss, si agarraras ese sonido y lo traes a la sensibilidad del siglo XXI, con el sonido de esta era, con ciertos guiños a esta era y luego lo haces muy melódico, pero sin abusar o caer o siquiera acercarse al pop. Todo eso además lo mezclan con un show energético, buenas canciones, excelente ejecución y un evidente buen ánimo. Vaya banda más agradable y justo ahí, en Candelabrum, el espacio donde estas propuestas brillan. No me cabe la menor duda de que eventualmente alguien los traerá solos y que poco a poco crecerán y se presentarán en lugares más grandes.


 
Después el morbo, que afortunadamente quedó en anécdota y que en este espacio tocaré apenas por encimita. Ancient Rites y el comentario sobre los jardineros no pasó a mayores, ni les pintaron dedo ni les aventaron cosas. Fin del comunicado. Ya en el escenario, brutales, y fueron los primeros de dos en el fest que tocaron sin un integrante, lo avisaron y lo resolvieron con una pista grabada, en este caso, de Gunther, cantante, que no pudo venir por estar hospitalizado con problemas renales. Su voz estaba en cinta y aunque evidentemente no es lo mismo, musicalmente sacaron el colmillo y mostraron lo bien trabajados que están. Abro paréntesis: es lo que se entiende por profesionalismo, poder resolver una situación adversa de manera sobresaliente y sin darse golpes de pecho. Eso es algo que en muchos casos falta en las bandas mexicanas, no todas, obviamente, pero sucede. Cierro paréntesis. Se entregaron y obtuvieron como premio una excelente respuesta del público. Se notaba a leguas que eran de los más esperados. También con ellos hay entrevista en Marvin.



El Doom no es para todos, de hecho es para minorías, y ojo que no me estoy poniendo en un pedestal ni miro a nadie por debajo del hombro, simplemente me siento afortunado de que mi espíritu encontrara sintonía con este sub género que en Candelabrum no solamente cabe, sino brilla. Shape of Despair fue otra de las bandas que no conocía y no quise escuchar antes, pero sabía que tocaban Funeral Doom (más lento que el Doom tradicional) y eso era suficiente para atraerme como oso a al la miel. Y no solo no me decepcionaron sino que me convirtieron en fan. El sexteto finlandés toca dolorosamente lento, preciso y contundente. Mezcla voces masculina y femenina y adorna su densidad con atmósferas y melodías que te dejan perplejo. Probablemente muchos no piensan igual, suele suceder con este tipo de bandas. Yo reconozco que no nací en el metal escuchando Doom y menos Funeral, pero ya entrado en años en este rollo comencé a escuchar a los clásicos y una cosa lleva a otra y llegas a ese momento en el que esperas con ansias noches como las de Candelabrum para descubrir alguna banda nueva dentro de ese universo de perdición, lamentos y belleza en las ruinas del alma humana. Sobresaliente. Si te gusta el Doom y no los conoces, no tardes más, búscalos y déjate llevar.



Esta vez, el cambio hacia lo extremo no fue de golpe sino gradual, y majestuoso. The 3rd and the Mortal era otra de las bandas que varios esperaban y que en mi caso, más bien se había mantenido fuera de mi radar. Eso sí, hace algunos años trabajé para la prensa para The Art Records cuando sacaron un material solista de Kari Rueslätten. Aquello era más bien Rock con Electrónica, y eso era lo más que sabía de ellos. Tenía claro que como The 3rd tenían una historia de Doom Melódico y que eventualmente se volvieron más alternativos. No tenía mucha expectativa pero de nuevo, el chiste es llegar en blanco y ver qué pasa. Bueno, lo que pasó es una versión melómana de enamoramiento. Tocaron solamente material viejo, según Kari, del EP Sorrow y de su primer LP, Tears Laid in Earth. Fantástico, lento, denso, melódico, doliente, desgarrante y técnicamente perfecto. Mucho más accesible (en términos Doom, no en términos de accesibilidad comercial) que Shape of Despair y definitivamente otra de las que más engancharon al público.
Ya con la lentitud y las atmósferas más o menos establecidas, volvieron la velocidad y agresividad pero mucho más revolucionado que cualquier banda hasta ese momento. Repulsion no graba nada nuevo desde hace tres décadas, ¿y? No les hace falta, entienden que lo suyo es tocar lo que enamoró a la gente cada que alguien los invite y lo disfrutan sin más. Habrá quienes los cataloguen de simplones o viejos rancios que no hacen nada nuevo, lo saben y les vale madre. Puedes checar la explicación al respecto de Scott Carlson en la entrevista en Marvin.



El cierre llegó con Covenant. No puedo reseñar gran cosa porque si bien dejaron claro que manejan a la perfección su concepto Gótico/Industrial, no es para mi. Esto es meramente anecdótico, ¿a quién le importa si a mi no me late cuando al 85% de la gente sí? Exacto, a casi nadie.


Aprovecharé esta primera parte para hablar de algo que siempre digo que pasa a segundo término pero que siempre es tema de conversación: la comida y el alcohol. Comenzwmos con la bebida. Sé, me consta porque el promotor del Fest me pidió ayudarle con ciertos datos en conciertos y festivales de CDMX que la chela está perfectamente en el rango de los festivales de acá, inlcuso más barata. Dos botellas tamaño tradicional de XX Ámbar por ejemplo en un vaso, por 170 pesos, es bastante normal en términos de festivales. Esas quejas sonran. Ahora bien, la comida. Lo he dicho antes y sigo pensando igual: sí, es cara y en algunos casos ni siquiera te va a llenar, pero es un mal menor. Acá Kelpy y yo llegábamos bien desayunados y ya si en la tarde noche nos daba hambre, buscábamos algo. Una comida por día no es problema. Si llegas sin desayunar, empiezas a beber como cosaco y luegoquieres comer, pues sí, el gasto te va a doler, es cosa de buscarle alternativas. Hacer drama por esto me parece excesivo. Claro, si alguien pregunta en alguna red social ¿qué opinión tienes en general del Candelabrum? y en tu respuesta mencionas la comida, me parece justo, pero hacer drama es escribir textos del tamaño de este para quejarse de que lo que había no era de tu agrado y estaba caro. Me parece un mal menor.


Si llegaste hasta aquí, muchas gracias.

Puedes checar diversas entrevistas Sangre de Metal en Marvin en esta liga y en esta otra.