viernes, mayo 05, 2006

Última de Mötley: regalito para los fans

Para que no todo lo relativo a Mötley sea mala leche, ahí va el set list. Lo que está junto a algunas canciones son las advertencias de pirotecnia para los músicos, por aquello de las quemaduras tipo James Hetfield.
Glitter/Without you no la cantaron.
Sick love song la tocaron antes ( no recuerdo en que momento).
El segmento Video Segue es el equivalente al intermedio de 10 minutos. No se prendieron las luces, en cambio proyectaron todo tipo de imágenes de sexo y violencia en un par de pantallas.
Así queda parejo el asunto: yo expongo mi desconetno con ellos, pero les dejo unas cuantas fotos exclusivas y el set.
¿A mano? jajaja



Chico Migraña

jueves, mayo 04, 2006

Mötley 2: con fotos

El concierto:
No mucho que decir. Mejor dejo unas cuantas fotos. Mañana trataré de subir el set list original. Está bueno porque cambiaron el orden de algunos temas y hubo una rola por ahí que no cantaron.
Demasiado fuerte, pésimamente mal ecualizado (y eso, por favor que quede claro *siempre* es culpa de las bandas, el equipo de audio del Palacio es el mismo en todas las ocasiones; que un concierto suene bien o no depende del ingeniero de sonido de cada banda), Nikki regresó a su estúpida actitud de escupirle al público (sólo que ahora no había fans de Megadeth que le devolvieran el favor).
El solo de Tommy Lee muy chafa, chafísima. Cuando el punchis punchis se hace presente en un solo de una leyenda de los tambores, la verdad provoca pena ajena. Entre él y Vince Neil taparon todos los espacios que Mick Mars se tomaba para recuperarse; esto es, luego de un intermedio de 10 minutos, no volvieron a ligar un par de temas. Cada vez que terminaba una canción, Mars desaparecía 3 o 4 minutos de escena, tiempo que Tommy y Vince usaban para decir *fuck* en todas sus variantes: "you´re fucking great", "you´re fucking locos", "you´re the fucking best audience", "make some noise motherfukers", "we love you motherfukers" y demás.
Se les notaba ahí como a fuerza, nada parecía espontáneo.
En fin, buena colección de hits, con mal sonido. Buena producción (robada por supuesto, escupir sangre suena conocido; las llamas son tan viejas como el metal, las lesbianas fueron un detalle simpático...), un enano estúpido y ofensivo que provocó severo abucheo. Lo más triste y curioso del abucheo es que fue justo cuando presentaron a Mick Mars, entonces el agradecía al público, mientras el público abucheaba, jajajaja. Eso de la titti cam (cámara de las tetas) estuvo curioso, pero terminó por aburrir (10 minutos de *fuck* *motherfuckers* y demás para que tres chicas mostraran sus encantos, parecía ridículo.
Según los reportes de asistencia en estados Unidos, las últimas fechas no fueron para nada llenos, de hecho les fue mal.
Y si esta mini crítica parece exagerada, les recomiendo checar algunas de las que andan por la red: en canadá y estados Unidos la tónica es similar, sobre todo en cuanto a la pobreza del sonido y la contradicción que implica estar en escena 2 horas 20, pero tocar sólo 17 canciones (porque el set no cambió para nada, lo más que hubo fue que acá dejaron de lado un tema).
Mötley Crüe ya fue, y es que hasta para vender nostalgia se requiere de "una poca de gracia y otra cosita". Y gracia es lo que más le faltó al Crüe.





Mi agridulce relación con Mötley Crüe

Vaya, Mötley Crüe. Que relación tan extraño la que tenemos el cuarteto angelino y yo, el Chico Migraña. La historia es larga, así que la voy a dividir en varias partes, o por lo menos en dos. Ésta es la primera:
Lo he dicho antes, crecí escuchando todo el metal que se podía, y Mötley era de los obligados. Además su disco clásico se llamaba Grítale al Diablo y en la contra portada decía "Este disco puede contener mensajes ocultos". Tenía todos los elementos para gustarle a un chamaco rebelde. Y además estaba la música, "Shout at the Devil", "Bastard", "Ten seconds for love", Looks that Kill" y demás eran himnos que hoy, en retrospectiva, tenían todo para ser del gusto popular.
Luego hicieron discos más tirándole al regular como Theatre of Pain (absolutamente Glam, aunque Nikki lo niegue), Girls Girls Girls o Dr Feelgood. Mötley era ya más una maquinita ajustada al cambio de los tiempos que una banda dispuesta a mantener su integridad rebelde y trasgresora. Con todo, los discos valían la pena.
Luego vinieron las peleas internas, los encarcelamientos (pasaron por el bote Vince Neil por matar a una persona mientras manejaba en estado de ebriedad) y Tommy Lee (por golpear a su esposa). Finalmente Vince dejó a la banda y llegó John Corabi. Hicieron un disco grunge (aunque Nikki lo niegue) y cortaron a Corabi porque el ego les pegó fuerte(http://www.roadrunnerrecords.com/blabbermouth.net/news.aspx?mode=Article&newsitemID=51320) .
Con el nuevo cantante llegó el primer disco en el que sus ventas no alcanzaron el status de platino (1 millón de discos vendidos en E.U.).
Regresó Vince pero se fue Tommy, y ya no era secreto, se odian, se pelean a golpes cada que pueden. El lugar lo ocupó Randy Castillo, pero se enfermó gravemente y luego murió. Llegó entonces Samantha Malone (Hole) y de esa relación quedan declaraciones gloriosas de ella y Nikki: pocas veces se tira tanto lodo, mierda y odio entre músicos.
Luego vino lo que a mí personalmente me ha causado más bronca. Nikki es el típico bocafloja. Le tira a todo y a todos aunque con sus propias palabras sepulte el legado que bien o mal ha logrado. Odia a las "hair bands" y al glam de los 80, pero basta revisar el look con licras rosadas que tenían en Theatre of Pain para saber que se contradice.
Luego deshizo a Mötley y dijo "nunca regresaremos, no somos el tipo de banda que dice que se va y regresa mil veces". Yo soy hijo de Kiss, y ésta pedrada era más que evidente, así que me molestó. Se inventó una nueva banda, Brides of Destruction. No pasó nada con ellos y de pronto, Nikki jugueteaba con la idea de reunir al Crüe. ¿Y la credibilidad? Nula.
Regresa Mötley y comienza la campaña de marketing: "No somos como esas bandas que venden nostalgia y que tocan su catálogo noche a noche, somos un animal vivo" y bla bla bla. Otra referencia a Kiss. "Regresamos porque el público lo pide, pero es una gira, no habrá disco nuevo, queremos decir adiós e irnos por lo más alto, es sólo eso". Luego anunciaron la grabación de un nuevo disco. ¿Contradictorio? nomás no se lo digas a Vince Neil.
Total que luego de mil mentiras, Mötley Crüe convenció al mundo de que los necesitábamos. Tras mucha especulación, anuncian una fecha en México.
En entrevista telefónica, Vince se porta como el patán inculto, intolerante y ridículo que es. Le preguntan (y era obvio que lo preguntarían) si además de los grandes éxitos del disco más reciente, tocarían algo nuevo. El señor enfureció, dijo que la pregunta era muy estúpida porque el Red White and Crue no era un disco de Grandes Éxitos (cualquiera puede revisar las canciones y desmentirlo rotundamente, pero bueno).
Se le preguntó si la relación con Tommy seguía igual: (furioso y a gritos, y está grabado) "Saben, esas pendejadas son culpa de ustedes, la prensa (¿la prensa mexicana Vince?). Tommy y yo nos amamos, nos llevamos bien desde siempre, no sé porqué les interesa tanto saber sobre algo que ustedes mismos inventaron (la mala relación), es otra pregunta estúpida, somos grandes amigos, supérenlo ya". Claro, la prensa mexicana habla con Mötley Crüe cada quince días (tono irónico apagado).
Para aliviar tensiones alguien le dice "Qué le falta por conquistar a Mötley Crüe" "Carajo, que preguntas, nostros no somos conquistadores de nada, somos una banda de rock".
Así fueron los siguientes 5 minutos hasta que le preguntaron si era posible que algún día cantara algún tema de la era Corabi: "Otra pregunta estúpida, eh, fue una época distinta a la mía, yo no estaba (¿de verdad? jajaja) y...eh, no sé, permítanme un momento, alguien toca..."
Tres minutos después una voz decía "Chicos, perdimos contacto con Vince ¿quieren reprogramarlo?"
Eso es Mötley Crüe Siglo XXI.
Resumiendo, Nikki agrede a los grandes pioneros de lo que fue su banda (kiss), agrede a las bandas contemporáneas a ellos en los 80 por su look y "falta de talento musical" (claro, Nikki es reconocido como el mejor bajista del mundo) pero se le olvida el look Crüe de Theatre of Tragedy. Dice que no habrá más Crüe pero al año arma una gira de re encuentro, que no era de re encuentro. Promueven un disco de éxitos, pero Vince se ofende porque lo llames así; si le preguntas cómo sonará el nuevo disco (ese que no iba a existir) se molesta y contesta "pues va a sonar a Mötley Crüe, ¿eso somos no?"; si les preguntas sobre su pasado conflictivo con las drogas y el alcohol, se molestan (claro, si la entrevista fuera para promover la película o el libro The Dirt o los Heroin Diaries, seguro conestaban).
Entonces, ¿qué pasó con Mötley Crüe la banda peligros y desafiante, rocanrolera y extravagante? Pues que dejaron de ser famosos, extrañaban el dinero y se juntaron una vez más para seguir haciendo dinero.
Sobre el concierto, más adelante.

Por lo pronto, éste fue el boletín de prensa de OCESA, que tampoco les gustó:

Mötley Crüe con su alineación original llegará a México en marzo del 2006
· Lunes 20 de marzo en el Palacio de los Deportes

Por primera vez en México, la alineación original de Mötley Crüe ofrecerá un concierto. OCESA presentará a Vince Neil, Nikki Sixx, Tommy Lee y Mick Mars en la continuación de su gira Carnival of Sins. La banda promueve su colección de éxitos Red, White and Crue y llegará al Palacio de los Deportes el lunes 20 de marzo de 2006. Los boletos están disponibles en Ticketmaster.

Mötley Crüe es una banda que ya alcanzó el nivel de legendaria. Es de las pocas sobrevivientes de la década de los 80 y ha inscrito su nombre en la historia igualmente con su música que con sus escándalos. Ha grabado once discos en estudio (tres de ellos de Grandes Éxitos) y uno en vivo. Ha sufrido varios cambios de alineación y sin embargo, tras un comienzo de milenio muy poco halagador (encarcelamientos, carreras solistas e incluso la muerte de un integrante) los cuatro originales se reunieron y el resultado es la gira que los traerá a México.

Sobre el futuro no se sabe mucho. Comenzaron diciendo que ésta era una gira de reunión para los fans, luego ofrecieron un disco de éxitos con un par de temas nuevos y hoy se sabe que un nuevo disco con material original está a la vuelta de la esquina. Igualmente al principio dijeron que las cosas entre Vince Neil (voz) y Tommy Lee (batería) estaban bien (se peleaban siempre y por eso tronaron en los 90), luego trascendió que no se hablan y hoy dicen que son como hermanos, que pelean porque se quieren mucho. Es decir, Mötley Crüe es el prototipo de banda metalera disfuncional a nivel personal, pero con química inigualable en el escenario.

Algunos momentos memorables, para bien o para mal relativos al cuarteto incluyen un festival por la paz en Rusia, que acabó en enormes disturbios; un episodio en el cual Nikki Sixx estuvo clínicamente muerto por sobredosis de heroína y fue revivido (de ahí el tema “Kickstart my heart”); un accidente
...2 de Motley Crue

automovilístico en el cual Vince Neil estaba tras el volante y costó la vida del guitarrista de Hanoi Rocks y muchos, muchísimos millones de discos vendidos en todo el mundo.

Mötley Crúe (Pandilla Pintoresca) es un cuarteto de sobrevivientes. Y para ellos es parte vital de su contexto. No les molesta que se les recuerden los episodios mencionados anteriormente y al contrario, los presumen como tatuajes o cicatrices de una banda que ha tocado en todo el mundo y ha recogido elogios casi siempre. Y a México han venido en dos ocasiones anteriores: la primera vez en 1994, con John Corabi en la voz y la segunda en el 2000, con Samantha Malone en la batería. Es decir, nunca los cuatro originales.

Pero lo más importante que ha logrado la banda ha sido su música. Por tratarse de una gira en apoyo a un disco de éxitos y no de material nuevo, los fans ya comienzan a hacer su propio orden de canciones. Y muy probablemente sonarán “Shout at the devil”, “Too young to fall in love”, “Home sweet home”, “Too fast for love”, “Live wire”, “Girls girls girls”, “Wild side”, “Dr Feelgood” y muchas más.

martes, mayo 02, 2006

A propósito de Arch Enemy

Todo el fin de semana me estuvo dando vueltas en la cabeza la idea de Arch Enemy en vivo. Es todo un torrente de sentimientos encontrados que si bien no son exclusivamente causados por la banda, si tienen que ver con ella de manera indirecta.
Arch Enemy es una gran banda, eso ni duda. Lo curioso para mí se refiere a Angela y su forma de cantar. Y la pregunta todo el fin de semana fue ¿cuándo o con qué banda habré escuchado por primera vez ese tipo de voces guturales?
No lo recuerdo. Crecí de manera autodidacta. No tengo hermanos mayores ni amigos de mis hermanos mayores que me indujeran al metal.
Nací un 23 de julio de 1971 pero volví a nacer por ahí de 1979 cuando descubrí a Kiss. Iba con mi mamá caminando por el Aurrerá (hoy Wal Mart) y ví un sencillo de 45 RPM (jajaja, cuántos no sabrán siquiera lo que es eso) con cuatro hombres pintados en blanco y negro, con cuero y cadenas y bajo el rubro: Kiss: Presumido 78.
Ese sencillo traía "Strutter 78", "Let me go rock and roll", "Love Gun" y "Beth". Y es otra historia que platicaré en otra ocasión, pero de ese día en adelante nació mi pasión por el metal. Dirá alguno "Kiss no es metal", y puede ser cierto, pero algunos años más tarde, saliendo de la primaria y entrando a la secundaria, para leer algo de Kiss debías comprar revistas como Conecte, Sonido o las importadas Hit Pareder, Creem y demás, y en esas venían puras bandas de metal.
Un primo tenía discos de algunas bandas que veía en revistas. A los once o doce años me regaló Sabotage y Paranoid de Sabbath e Into the Pandemonium de Celtic Frost. Y luego todo fue por mi cuenta, él mismo me regaló otros discos de agrupaciones de la NWOBHM como Victory y Jaguar, otro amigo me regaló Crusader de Saxon y lo demás es historia,
Vineron entonces las grandes bandas thrash, los sub géneros como el black (entonces se le llamaba black a Venom y Slayer), el death (Carcass, Prong), el speed, christian, doom y demás. Pero no alcanzo a recordar cuando escuché gruñidos la primera vez. Recuerdo que no me gustaba, que lo mío era entender las letras, y los gruñidores no eran fáciles de descifrar.
Recuerdo que les llamaba "bandas picahieleras" porque la música sonaba como si apuñalaran la lira con un picahielo.
Y con los años me fue gustando un poco más. Testament cantaba con gruñidos, y esa banda es de las mejores de la historia, así que debía olvidar mi predisposición. Pero fue hasta hace pocos años que el concepto de los gruñidos me encantó y me llenó. Y no fue gracias a un disco de metal sino a una odisea épica de rock progresivo maravillosa: el proyecto Ayreon, Into the Electric Castle de Anthony Arjen Lucassen.
La contraportada dice:
"Un estallido ensordecedor suena mientras espacio y tiempo colisionan! Ocho almas humanas escogidas de diferentes era en el tiempo se encuentran de pronto juntas en una dimensión extraña...Una misteriosa voz los dirige a lo largo de innumerables situaciones hasta que lleguen al Castillo Eléctrico. Dentro del castillo, construído con base en sus propios sueños y temores, su misión será encontrar la puerta de acceso a sus respectivos siglos. ¿Sobrevivirán? Y por cierto, quién es la voz..?"
Participan viejos conocidos como Sharon Den Adel de Within Temptation, Anneke Van Giersbergen de The Gathering, Roger (maestro) Daltrey de The Who, Ed Warby de Gorefest y Fish (ex Marillion, solista) entre otros.
Cuando ya estás con el segundo disco, la historia te tiene absorto de verdad y el destino de cada humano está en la línea, llega el tema "Cosmic Fusion". La mujer india (Sharon den Adel) comienza a morir "soy lanzada hacia el sol, y ahí seremos uno sólo, mi alma se derretirá con el universo
hombre del futuro: todo es una mentira
Romano: morirás
hombre del futuro: no te rindas
Romano: todavía podemos ganar"
Sigue entonces un sub inciso de la canción que se llama "El gruñido de la muerte"
"Yo soy la brisa el que trae descanso y paz
Yo soy el viento el que perdona a quienes han pecado
Yo soy la tormenta yo soplo el cuerno del diablo
Yo soy el fuego la fuente del deseo yu la lujuria
Yo soy el sol la unión acaba de comenzar
Yo soy tu destino el guardián de la puerta
Yo soy la muerte y exijo tu último aliento!"

Esa estrofa es cantada por Robert Westerholt (Within Temptation) y George Oosthoek (Orphanage). El primero "gruñe" la letra del lado izquierdo y el segundo "gruñe" como respuesta las letras del lado derecho. Lo hacen con maestría y claridad y enmarcados en un formato de rock progresivo. Ese día la piel se me enchinó y casi lloro de emoción. Ese día, cuando La Muerte canta (el personaje en el disco es precisamente La Muerte) entendí lo glorioso que puede ser un buen gruñidor (aunque la palabra no exista). Ya me gustaban algunas bandas extremas, había aceptado que algunos lo hacen soberbio, como Opeth, pero fue hasta ese día que acepté a la muerte como un cantor metalero digno de toda admiración.
Y eso me lleva hasta Arch Enemy. Excelentes riffs, gran actitud y una poderosísima voz, de mujer. Cuando Angela Gossow gruñe es difícil notar que se trata de una mujer, y más porque sus gruñidos son fáciles de entender, logró dominar la técnica y es cpaz de cantar, de darle ritmo, entonación y buen fin a cada palabra, y eso, no cualquiera lo logra.
Sé que la venta de boletos va bien, pero podría ir mejor. Es una banda más o menos nueva, que merece el respaldo de los metaleros jóvenes y que agradará a los vieja escuela que como yo, aprendimos a encontrar el arte detrás de los gruñidos.
Además, la música es brutal. ¿Se puede pedir más?

Chico Migraña

sábado, abril 29, 2006

Dokken

Gracias a quienes ya dejaron un post en Sangre, no creí que sucediera tan rápido. Y en cuanto a la edad, eso es lo de menos. Yo también tuve 15 años y me encanta recordarlo, para entonces por ejemplo lo "nuevo"era Slayer, Metallica, Anthrax, Helloween y muchas más, como Dokken.
Esto me lleva a escribir una breve reseña del concierto de anoche en el Hard Rock Live.
Pasé por Dokken en los 80, pero no podría decir que lo viví con intensidad. Toda esa camada pasó por mi sin mucho peso, Ratt, Cinderella, Warrant y demás son un buen recuerdo (y en ocasiones no tanto), pero nada más.
Mi expectativa entonces no era grande. Por cuestiones laborales tenía la oportunidad de ir y no pagar, sabía que vería a dos tres brotherators (éste término es obra del maestro Arturo Huizar) y finalmente, un parde buenas rolitas hard rockeras o de metal ligero no estarían nada mal.
Lo primero a destacar era que el hard Rock, contrario a su costumbre, estaba programando muy buena música mientras entraba la gente. Como siempre abrieron laspuertas con Hells Bells de AC/DC, pero a lo largo de una hora y media programaron temas y bandas de época que no suelen sonar por su rumbo. Maiden en la época Blaze Bailey, Judas con rolitas del Unleashed at the east, en fin, como preámbulo estuvo excelente y nos preparaba el ánimo para pasarla bien.
Dokken arrancó a las 10:40 pm. Había cerca de 450 personas y como suele suceder, aunque no eran muchos eran verdaderos conocedores.
Unchain the nite, Into the fire, Dream warriors, Kiss of death y The hunter abrieron la noche. La banda se nota compacta, tiene tablas y aunque Dokken ya no canta como solía hacerlo, se les notaba macizos y contentos. Siguieron Breakin the chains, Alone again (una de las más aplaudidas y cantadas) Paris is burning. Para presentar Too high to fly Don bromeó un poco con la gente y como no queriendo dejó su moraleja anti drogas. Just got lucky, It´s not love (otra delas coreadas a garganta rajada) y la clásica Tooth and nail cerraron la primera parte.
Don y Mick (batería) se ven un poco pasados de peso, pero nada tan grave como para que sea noticia. Dokken iba con jeans rotos, botas de punta y camisa blanca a medio cerrar. Parecía realmente un tipo nostálgico, aunque no por eso ha perdido su carisma y capacidad para liderar una banda. En medio de las canciones algunos solos de bajo y guitarra, estos últimos realmente buenos.
Deregreso del encore, "esta rola no la conocen porque es nueva, pero está chingona y pesada", Sunless days y, de acuerdo al programa, el cierre vendría con In my dreams. La gente no se cansaba de gritar Dokken, así que sin pensarlo mucho y a manera de encore verdadero (ese que no es planeado) dejaron sonar When heaven comes down.
90 minutos a todo galope, 90 minutos de recuerdos porque a pesar de que mi expectativa era casi nula salí satisfecho y con ganas de más. Gran concierto de una buena banda.
Lástima que este tipo de conciertos pasen sin pena ni gloria en cuanto a asistencia. Porque la delos 80 será una década controvertida, pero ciertamente también fue un tiempo en el que las bandas se conformaban con gente que sabía tocar sus instrumentos, y eso trasladado a un concierto en vivo es invaluable.
Cuando los Korn y Linkin Parks de la actualidad se hacen millonarios con tres acordes y mucha depresión barata, las bandas como Dokken que sustentan su creación en la magia, poder y trascendencia de la guitarra son bocanadas de aire refrescante (fresco no porque llevan 20 años de carrera, jajaja).
Próximamente en el Hard Rock toca Lemmy (Motorhead) con músicos de Rockabilly (un miembro de los Stray Cats entre ellos) bajo el nombre de Head Cat. No es metal, pero es Lemmy, y con eso está todo dicho.

Chico Migraña

viernes, abril 28, 2006

Moderatto: la cultura de lo pirata en su máxima expresión

Bienvenido a Sangre de Metal.
Mi nombre no importa, pero puedes llamarme Chico Migraña.
Mi intención es satisfacer mi propio ego, escribir lo que me llena la mente, darle un espacio a los textos que afortunadamente puedo publicar en revistas como Playboy y Marvin, pero sin ediciones. Trataré de publicarlos cuando ya se encuentren a la venta en las revistas.
Si quieres platicar o debatir, por favor hazlo, me encanta el intercambio de ideas.
Todavía soy nuevo en esto de la tecnología, pero espero que con el tiempo el blog tenga mayor diseño y algunas cualidades. Trateré de crear por lo menos dos espacios: uno para hablar (escribir es el término correcto) sobre Metal, y otro para exponer algunos textos (poesía es medio pretensioso) que he trabajado a lo largo de 15 años.
Así pues...

Este es el texto que debió aparecer en metalcoatl.com. La página nunca pudo salir al aire, el dominio está pagado pero nunca conseguimos a nadie formal que nos hiciera el paro con un programa administrador. Ojalá algún día pueda funcionar. Mientras tanto, el Chico Migraña debutó con un artículo sobre Moderatto. Con todo y que la página nunca alcanzó formalmente la vida, la columna tuvo bastante repercusión. Probalemente la retome y con algunas variantes aparezca en Playboy o Marvin, pero apenas es idea.

Moderatto, la cultura de lo pirata en su máxima expresión.

No es nada personal en contra de Moderatto. La verdad es que en algo tienen razón, dice Jay de la Cueva cada que puede “la intención es llegarle al público al que potencialmente le vamos a gustar, y no a los demás”. Y tiene razón. Entonces ¿cuál es el problema del que escribe con Moderatto? La incoherencia, la falta de honestidad y la burlona manera en la que se roban todo lo que tienen al alcance de su mano y lo llaman “concepto propio”.
Sin embargo la culpa no es toda del quinteto. La irreparable falta de cultura musical en México es un problema que pasa por diversos factores, casi todos de origen o destino económico. Los metaleros vieja guardia crecimos con una abundante variedad de líneas de investigación rocanrolera. Teníamos varias revistas (buenas, malas y regulares, pero varias) como Sonido, La Banda Rockera, Rock Pop, Conecte, Heavy Metal Subterráneo y las importadas, que hace algunos años no eran tan caras como Hit Parader, Circus Magazine, Creem y otros etcéteras.
Teníamos también una buena cantidad de propuestas radiofónicas dedicadas al rock. Recuerdo desde las más viejitas como Radio Éxitos, Radio Capital y La Pantera hasta las que hicieron época en los 80 y parte de los 90 como Rock 101, WFM, Radio Alicia y otras.
Es decir que la diversidad era considerable. Y a eso debemos sumarle los programas de videos o musicales conducidos por gente talentosa y no tanto como Jaime Almeida y Gloria Calzada, entre otros. Incluso en sus inicios, MTV era una buena opción para conocer más del mundo del rock.
Pero esos tiempos pasaron, las estaciones de radio clásicas dedicadas al rock dejaron su espacio para promover programas de “noticias” que a raíz de la aparición de proyectos como Ventaneando se convirtieron en lavaderos sucios y corrientes (y esta descripción aplica también a la mayoría de los programas de “análisis político”) y el rock junto con su enorme cultura, se diluyeron en el olvido. Se cambió el concepto de promover la cultura por medio del rock (cualquiera que fuera el sub género) por hacer programas “rentables” para las radiodifusoras y sistemas televisivos (y ya en la época reciente, habría que analizar la desaparición de Radioactivo y el tipo de programación que lo sustituye, por ejemplo).
Así las cosas, el chavo promedio de hoy no tiene ni idea de qué es lo que escucha, no sabe de dónde viene y en consecuencia, tampoco desarrolla un sentimiento de pertenencia como el que para nosotros, los vieja escuela, es imprescindible para vivir.
Cuando Moderatto canta “Dame un beso” la gente no sabe que la letra es de una canción de Yuri, la güera que hace muchos años le cantaba al pandita de Chapultepec, que después lo hacía para sus mil hombres y que hoy le dedica sus temas a Dios. Y cuando cantan “Isabel” la mayoría de sus seguidores creen que es una rola original dedicada a alguna Chabelita, cuando en realidad fue un tema exitoso de Luis Miguel, ese al que le llaman El Sol.
Pero lo peor es que Moderatto no escribe canciones, se roba sin pudor alguno riffs clásicos de todo tipo de bandas de metal y hard rock como Queen, Motley Crue, Lenny Kravitz y Metallica y las adapta al contexto de su “broma”. Y más triste aún es que su público no lo sabe. Como ya no hay programas de rock en radio y tv, como la mayoría de las revistas de hoy sólo se suben al carrito de lo comercialmente exitoso y como muchos medios de comunicación se creen o se hacen guajes con el concepto Moderatto, el afectado al final es el público, ese que paga un boleto y se encuentra (porque hay que reconocerlo) con un excelente show, aunque pirata por todos lados.
Porque la batería elevada la hacía Kiss en los 70, el fuego y la pirotecnia la usaron todos los grupos glam de los 80, las mascadas las usaban Aerosmith y Rod Stewart, el maquillaje es tan viejo como el rock, los falsetes en la voz son una característica del metal desde que Deep Purple y Judas Priest salieron al mundo en los 60 y 70 y las luces monstruosas fueron características del rock duro hasta que Nirvana y Pearl Jam se inventaron la onda del anti héroe rocanrolero.
Cuando Moderatto empezaba, hubo entre los periodistas de la fuente de espectáculos (misma que tiene muchas honrosas excepciones y personajes de enorme calidad) quienes se creyeron el cuento de que “Moderatto regresa a su México querido luego de llenar estadios en Japón, Europa y Estados Unidos” y bla bla bla. Entonces, lo que una querida amiga periodista describe en el periódico La Crónica como “Una de las bromas mejor llevadas en los últimos años... un grupo de músicos de diferentes agrupaciones olvidadas y en activo, que se reunieron para hacer una payasada que a la larga les ha resultado muy lucrativa. Lo que comenzó como chacota ahora se ha tomado muy en serio y no por ellos mismos, sino por la industria y lamentablemente por sus seguidores” cobra un sentido casi de alarma.
Moderatto se roba todo en su concepto, y tiene éxito en México porque actualmente vivimos inmersos en la cultura de lo pirata, y miles lo ven con buenos ojos. Recientemente presentaron un disco navideño, y la primera canción que sonaba en las bocinas comienza con un robo descarado al gran Meat Loaf.
Moderatto era una broma, sólo que hoy les molesta que se los recuerden, porque para ellos ya es algo serio. Parafraseando a los extintos Bee Gees, en su tema “I started a joke” podríamos imaginar un futuro no tan divagante para ellos: “Yo empecé una broma, y ésta hizo que el mundo llorara, aunque yo no me di cuenta que la broma era sobre mí; Yo comencé a llorar, y eso hizo que el mundo por fin se riera, oh, si al menos me hubiera dado cuenta de que la broma era sobre mí”
Entonces, Moderatto tiene todo el derecho de hacer su lucha, de juntarse con Belinda para tener más éxito, de compararse con Kiss (jajaja), de hablar como pochos, rentar limosinas y modelos para hacer más grande su teatrito y de divertirse mientras lo hacen. Pero entonces el público también tiene derecho a que le expliquen el nombre del juego, a que le digan que “las influencias” de la banda son más bien riffs robados de temas clásicos del rock, que sus letras no son originales y que su montaje escénico es una recreación de lo que han hecho grandes bandas. Y luego, si tienen éxito, qué bueno por ellos.

Chico Migraña