viernes, septiembre 25, 2026

Candelabrum Metal Fest V día 1, reseña.


Luego de dos semanas de mucha incertidumbre, un día, una tarde antes de salir para León, el Migrañamovil por fin quedó y pudimos -Kelpy Interesante y yo- emprender el viaje hacia León. ¿Quién diría que se volvería una ciudad que visitaríamos cinco años consecutivos? Y se disfruta, además. Este año, a título personal, era el que más incógnitas me ofrecía porque, si algo tiene este espacio es que se trata de un paseo por la mente de Chico Migraña, había pocas bandas que realmente me emocionaba ver y las demás, como siempre, eran en formato “a ver en vivo qué tal”.


Llegamos el primer día, sábado, y lo primero agradable es saludar a la gente encargada de la prensa. Vas con gusto porque sabes que te van a tratar bien. Después, claro, saludar al equipo de prensa digna, pura gozadera, chisme por supuesto, risas y cotorreo. Ya instalados estaba a punto de empezar Vinnum Sabbathi. Conocía un poco de ellos, están directamente ligados con el Doom City Fest pero nunca los había visto en vivo. ¡Brutales! Es Doom/Stoner espacial e instrumental que sonó brutal, pesadísimo. Ya empieza a ser cliché pero te deja bien claro por qué son tan apreciados fuera de México. Contaban en conferencia de prensa que casi tocan más fuera que dentro de México. De hecho este año van a Perú y Chile y en 2027 van por su cuarta gira europea. Es una delicia de banda aunque no es apta para los de mecha corta en cuanto a la atención y paciencia, y lo digo justo por la parte de ser instrumental. En Sangre de Metal en Revista Marvin hay una entrevista con Juan Tamayo, el fundador de la banda.


Esta edición tuvo muchas bandas que tocan algo blackened, y Nite fue la primera expresión de ello con su Blackened Heavy Metal. Es una de esas bandas que suenen bien en los discos y vas a verlos porque te gustan, pero al final sales de ahí mucho más contento. Liderados por Van Labrakis, es una de esas bandas que no habla con la audiencia, tocan una rola tras otra y te van rompiendo la madre con cada una. Tienen tres discos y ofrecieron rolas de todos ellos, seis en total que dejaron una muestra perfecta de su sonido. Decía Van, en entrevista para Sangre de Metal en Marvin que para él, la etiqueta ahí está pero más que Blackened Heavy, él considera que solamente es Heavy como debería de sonar en 2026. Interesante concepto porque no es un heavy tipo Judas Priest por ejemplo, es más crudo, más punzante, siempre melódico, eso sí y con una voz rasposa que termina por redondear el sonido de la banda.


Ya no tengo clara la línea de tiempo pero de unos 15-20 años para acá le agarré el gusto al Doom y desde entonces nomás me suelta. Con eso en mente, Spiritus Mortis era una de las bandas que esperaba con ansias. La pasé muy bien en la entrevista con los hermanos Teemu y Jussi Maijala y aunque escuché algunas cosas, quería esperar a ver si en vivo me atrapaban. ¡Vaya que sí! Contaban que no se identificaban tanto con la etiqueta Doom, porque en Finlandia los consideran pioneros, la primera banda, pero en vivo dejan bien claro que o pueden huir de esa descripción. Sí, tienen rolas más movidas pero en esencia es crear atmósferas con riffs lentos y densos. Ellos pusieron el ambiente festivo con un detalle que no corresponde necesariamente con el aspecto visual que manejan (el guitarrista Jussi usa jeans con tirantes mientras que Kimmo, el cantante, acostumbra salir con camisa tipo leñador sobre alguna playera negra, por ejemplo): tenían sobre la tarima de la batería un Brandy Torres 10 y le daban buenos tragos directo de la botella mientras tocaban riffs lentos y pesados que sacudían el suelo guanajuatense.


Siguieron Gehennah y Ved Buen Ende, ambas con mucha actitud. A los primeros los vi desde la zona de comida, traen un Blackened Thrash (llevamos dos con Black algo) con mucha velocidad y actitud Punk que prendieron chido a la banda. Después fue turno de los noruegos Ved Buens Ende que aportó algo de Avant Garde, atípico en los festivales mexicanos pero igual, los vi de lejos pero los disfruté mucho, la calidad les sobra porque además traen músicos de Arcturus y Aura Noir. Uno llega a cierta edad que el cuerpo empieza a fallar. Eso combinado con malas decisiones provocan enfermedades crónicas y para no hacer drama, solo mencionaré la que directamente me ha afectado en años recientes en conciertos largos tipo festival, osteoartrosis, una condición en las rodillas que en general te impide estar mucho tiempo de pie. Tons, no las vi con la atención que merecen así que tampoco tengo mucho que agregar sobre ellas. Y ya que estamos en la zona de comida, bueno, es la queja generalizada de cada año. Kelpy y yo siempre buscamos un Hotel que incluya desayunos o un Airbnb con cocina o cocineta para llegar bien comidos y que ese gasto en el festival sea el menos necesario. Claro, bien desayunado no significa que no comerás en todo el día. Yo me rifé un burrito de arrachera que sí, para lo que es estaba caro, pero estaba muy rico. La señora interesante se comió una guacamaya que por lo que comenta, estaba bien a secas. Eso sí, al día siguiente, gracias a la recomendación de Clau y Jerry (Voltax, ya llegaremos ahí) comí tacos de Rib Eye y si bien nuevamente se puede discutir que son un poco caros, estaban realmente sabrosos. Es lo que hay y es lo mismo en todos los festivales, los precios son elevados y las porciones no son tipo “come todo lo que quieras de nuestro buffet de 55 platillos por 300 pesos”, pero así es en todo lados. Por eso siempre que me preguntan del Wacken les digo que salgan al pueblo y coman con las señoras que hacen de sus jardines, pequeños comedores. Y esa es excepción porque puedes salir y regresar cuando quieras, la norma en casi todo el mundo es el clásico “no hay reingresos”, así que a la hora de juntar pal Fest, incluyes la comida y fin de las quejas.


Después más Heavy de cuero, estoperoles y guitarras gemelas con RAM. Según mis apuntes, el inge se tardó dos rolas en limpiar el sonido y si recuerdo que era justo eso, como que traía esa vieja escuela de “voy a nivelar sobre la marcha pero instrumento por instrumento”. Igual era simplemente mi posición, casi siempre un poco cargado al costado derecho viendo el escenario de frente. Por ahí leí quejas de que el volumen era tan alto que no podías platicar con nadie. Bueno, yo me pongo al costado justamente para no escuchar la plática de otros jaja. Pecata minuta, tampoco era un audio de bodega de techo de lámina, solamente que Candelabrum te acostumbra a un sonido de gran calidad y cuando algo falla, se nota. Ojo, son el mismo PA, los mismos amplis y consolas, todo igual, pero hay momentos que el inge sufre un poco más. Al final, la gente estaba muy prendida y eso es lo que realmente cuenta.


Impaled jaló brutal, y si bien no es tanto lo mío, la verdad es que alternan guturales, gritos y cantos tipo cerdito de manera magistral. Durante su presentación llegó la lluvia. Normalmente, en Candelabrum es tema irrelevante porque el 85% del terreno que serían General y Preferente está techado, y tampoco era una lluvia imposible, pero hubo una tremenda tormenta eléctrica. Como espectáculo estaba a la altura de shows grandes con pirotecnia, solo que acá eran rayos y relámpagos. Muchos. Tantos que por primera vez en cinco años, el Cande tuvo que subir un anuncio a las pantallas de que debido a esa tormenta de rayos y centellas, la actividad pararía hasta que fuera seguro continuar. Al final solo fueron 22 minutos y entonces tomó el escenario Lifelover. Los suecos traían su Black Metal con raíces depresivas y mientras tocaban quedaba claro que la cantidad de playeras con su logo no era casualidad, hasta ese momento eran por mucho la banda que mejor respuesta tuvo de la gente, y eso no es decir poca cosa. Impresionante. Yo no los conocía y deliberadamente me salté la fácil de ir al Spotify o Youtube para escucharlos, quería descubrirlos en vivo, y fue una excelente decisión. Cada año he salido de la Velaria con 3-4 bandas agregadas a mi playlist, y en este caso Lifelover es una de ellas. Dicen ellos mismos que son una banda que parte del Black para experimentar con otras texturas y sub géneros, y tienen razón. Al final del día creo que fueron los que más gente juntaron y los que más extasiados dejaron a sus fans. Sencillamente impresionante. Esa es la belleza de un festival como este. No dudo ni tantito que este tipo de texto refuerce a quienes piensan que si conoces a todas las bandas del cartel eres un poser, la verdad es sin embargo que el ambiente es totalmente festivo y de camaradería. Casi nadie va solo, muchos van con dos, tres, cinco amigos y terminan por convivir con otros grupos similares de gente y eso genera un ambiente de comunidad. Vas a estar ahí 12 horas, es un solo escenario, te vas a encontrar a la misma gente a lo largo del día y a diferencia de otros festivales y conciertos, aquí la gente no solo sonríe porque vio una banda que le gusta, le sonríe al desconocido porque sabe pasarla bien, porque la organización funciona como relojito, los baños están limpios, no estás a merced ni del sol ni la lluvia, puedes meter tu cámara, llevar un banquito por si te cansas. Es un festival que se disfruta, no se sufre.


El cierre fue de los más brutales que me han tocado ahí. Destruction basó su set de una hora en su disco debut, Infernal Overkill, tanto así que la manta que traían era justamente la portada del álbum editado por Steamhammer en 1985 y que tocaron completo. Pura violencia sonora aderezada con temas de tres discos más. Cada quien tendrá su favorita del Big Four del Thrash alemán pero pocos podrían negar la brutalidad de esta presentación de Destruction. Es una banda cuya situación actual da en el clavo de la discusión de cuando un grupo ya es más bien de covers porque solo queda uno, o en ciertos casos ningún miembro original, pero esa discusión es para otro momento. 


Ahora bien, fuera de orden, para mi gusto, la que se llevó ese primer día fue Solitude Aeternus. En abril, los texanos anunciaron la salida del veterano cantante Rob Lowe. Al final, la presentación en el festival leonés resultó ser el debut de James Paul Luna como nuevo encargado de la voz. Excelente elección. Habló un poco en español, mostró una tremenda capacidad vocal, digna de la leyenda que es la banda y tiene un gran dominio del escenario. Esta es una bandota que hace un Doom Épico con esa característica más rockera del que se hace en Estados Unidos. Con un set cargado hacia los inicios de la banda con cinco de ocho rolas repartidas entre Through the darkest hour, de 1994 y Beyond the crimson horizon, del 92. Es una banda hipnótica y Luna, que tendrá algo que ver en el próximo disco de ****ax es un gran frontman. Se encargó con mucho éxito de mantener atenta a la gente, de involucrarla en el show y además canta realmente bien. Esta para mi fue la banda 10/10 de es tarde/noche.


Y sí, me estos saltando a Revenge y Bloodbath porque, por diversas razones, no los vi completos. De Bloodbath alcancé un poco y en general, porque los vi hace muchos años en Wacken, es el tipo de banda que no decepciona para los fans del Death. 


Ese fue el primer día y como asumo que no es tan relevante para los glóbulos lectores, no entraré en detalles de por qué el grupito que nos autodenominamos "Prensa digna" la pasamos tan bien, pero de verdad que tener amigos como ellos en una encerrona de 12 horas cambia todo. Uno de ellos, Erick "Pinche Lobito True" Padrón es el responsable de todas las fotos este año. Contrario a otras reseñas, decidí hacer una galería al final, en lugar de intercalarlas en el texto. Por cierto, el "mea culpa" de este día es que llegué un poco tarde y por eso, el lobito true obtuvo su estampita de fotógrafo hasta la tercera banda, por eso no hay fotos de Necronos ni de Vinnum Sabbathi. Ni hablar.


Por cierto, ese día me encontré a Manuel y Daniel de Helm of Terror/Ágora, se vienen cositas.


























Migraña en "nostalgia leonesa" mode on.


viernes, abril 17, 2026

AC/DC en México (tercera y última fecha 2026), reseña.

AC/DC

Por “Chico Migraña”

**Ojo, las fotos son oficiales de Lulú Urdapilleta/Ocesa pero son del primer concierto, la reseña es del tercero, por eso algunas cosillas, como el color del traje de Angus, no coinciden.

 


“AC/DC significa electricidad, es una leyenda que estaba en la parte trasera de la máquina de coser de mi hermana, de ahí viene”.

 

Hay dos maneras de reseñar el concierto de AC/DC (en este caso en concreto el tercero, 15 de abril de 2026), como un vaso medio lleno o uno medio vacío. Prefiero siempre la primera opción, aunque al final podría explicar la segunda.

 

Para mi fue la tercera vez ante ellos. Febrero de 1996, noviembre de 2009 y abril de 2026. Son 30 años de diferencia entre el primero y el último con dos constantes, Angus Young y Brian Johnson. En las tres ocasiones, con ligeras variantes en el porcentaje, en realidad es el show de Angus.

 


No llegamos a tiempo para escuchar a The Pretty Reckless así que no hay nada que comentar, ni bueno ni malo. Llegamos (la Castañita y yo) a la zona cercana al Foro Sol por ahí de las 7:30, confiamos en una persona de esas que están en la lateral de Churubusco y te ofrecen estacionamiento, nos llevó a su casa, que curiosamente es la puerta contigua a un enorme estacionamiento y caminamos. Mucho. En el trayecto habremos visto unas 12 personas que vendían cuernitos luminosos, compramos unos en 50 pesos pensando en encontrar algún otro modelo hasta que llegamos al puente que cruza del Palacio al Foro y solo teníamos uno. Más tarde, ya adentro, compramos el otro par en 100, más grandes, eso sí. Pero regresemos a la calle. Se escuchaba de fondo a los Pretty Reckless pero sin ponerle atención. Llegamos al puente del lado del Foro, pero tuvimos que subir, caminar de regreso al Palacio, bajar en la banqueta y entrar por un filtro para subir al mismo puente y entonces sí, caminar por la parte habilitada porque la primera que tomamos no daba acceso al Foro (perdón, estadio GNP).

 


Una vez dentro del entorno del estadio, cientos de personas caminando, 90% o más de ellos con diadema de cuernitos. Es relevante por muchas razones. Una de ellas porque serían una referencia al diablo. Hoy casi nadie se lo toma a mal, pero en los 80 sí, AC/DC quería decir “AntiChrist/Devil’s Child” o “After Christ/Devil Comes”. Eso decían los primeros fraudes religiosos, los ministros y predicadores, gringos sobre todo que encontraron la forma de hacer dinero gracias a la mezcla de ignorancia-religión-televisión que en esos años explotó en diversas cadenas televisivas. Un pare de sufrir con una agenda similar (hacer dinero abusando de la fe y la ignorancia de la gente) que tenía al rock como tiro al blanco. “AC/DC significa electricidad”, quedamos.

 


Ya adentro del Foro, en General A porque valía la pena endeudarse a meses sin intereses por verlos, una carpa que decía Electrolit con muy poca gente, junto a una más que decía Mercancía oficial hacían ojitos, aunque fuera nada más por ver lo escandaloso de los precios. ¿Quién quiere un Electrolit en un concierto? Enfrente, una carpita con letrero de Corona y decenas personas en fila para comprar chela y vaso oficial. “Vamos a la carpita de merch, capaz que ahí venden el vaso” le dije a la Castañita y ¡sorpresa!, la carpa de Electrolit era en realidad de chela, chupe y refresco, y solo había dos personas antes de nosotros. Salimos de ahí con chela, vaso y sonrisa.

 

Como todos somos satánicos, en la previa a que saliera la banda lo que sonó fue una mezcla de rolas de Ozzy (Shot in the dark por ejemplo) y Black Sabbath (War Pigs). Porque Ozzy y Sabbath son satanistas ¿no?

 

Apenas un par de minutos después de las 9 apagaron las luces y comenzó la locura con “If you want blood (you’ve got it”.  Angus con uniforme y gorra verdes, camisa blanca. Excelente sonido y buen detalle que la escenografía era una monstruosa pared de Marshalls (vacíos, pero el efecto visual es muy rockero), una escalinata a cada lado del escenario que conectaba con una pasarela y por último, tres enormes pantallas con excelente definición: dos en los costados y una al centro. AC/DC nunca fue de gran faramalla escénica.

 


En 1996 abrieron el show con “Hells bells” y no tocaron “if you want blood”. Tampoco lo hicieron en 2009. Ya desde ahí se veía venir una noche diferente. La segunda fue “Back in Black”. Contrario a muchas bandas que usan las pantallas para proyectar videos oficiales de los sencillos de la banda o para poner gráficos alusivos a la canción que suene en el momento, AC/DC las usó para mostrar en tamaño gigante a los músicos, sobre todo a Angus. Es buena decisión porque el espacio es enorme y en lugar de ver un puntito verde que se mueve por el escenario como láser en la mano de un borracho, ves a Angus, sus gestos, sus pisadas en el traste de la guitarra.

 

La gira se llama Power Up, mismo nombre del disco más reciente que lanzaron, en 2020. La tercera rola noche fue entonces “Demon Fire”, la primera de dos que cantarían de dicho material. Ya para entonces quedaban claras varias cosas. Obviamente se extrañó la presencia de Malcolm Young, aunque su hijo Stevie cumple muy bien con la labor de guitarrista rítmico. La configuración era la misma de las dos giras anteriores: guitarra rítmica y bajo casi lineados con la batería, atrás; Angus y Brian al frente. Matt Laug en la batería y Chris Chaney en el bajo aportan una solidez brutal al sonido y Chaney además aportan un elemento clave: coros. Después de esta rola comenzó a notarse que la voz de Brian ya no estaba en primer plano, se escuchaba, por supuesto, pero menos. Vamos apenas en la cuarta rola y queda claro que a Brian le cuestan trabajo las canciones de Bon Scott. “Shot down” fue el primer gran indicio.

 


Lo bueno es que eso no parecía importar gran cosa para las diversas generaciones de fans que había. Todos satánicos, con cuernos en la cabeza y la mano, incluso los niños. Había muchos niños, mucha gente que seguramente no alcanzaba aún la mayoría de edad y que así, en sus años formadores estaba frente a una de las máquinas más potentes que han existido en la historia del Hard Rock. Esa es una gran noticia porque dentro de 15 años, alguno estará en su propia banda y recordará como esa noche del 15 de abril le cambió la vida para siempre. ¿Qué importa cómo conocieron a la banda? ¿Qué relevancia tiene si lo que conocían era “Thundestruck”? Porque ahora está de moda llamarle poser a quien la disfruta a tope, un poco como los que critican a quienes corean a tope “Fear of the dark” en los shows de Maiden. La reacción de la gente a “Thunderstruck” fue brutal porque la conocen todos, el abuelo, el papá, el hijo y el nieto. Probablemente fue justo en ese momento que nos cayó el que afortunadamente fue el único regaderazo de la noche. Líquido muy frío así sería cerveza, pensemos que fue cerveza.

 

Back in Black es el disco del que tocaron más rolas. Ya había sonado la homónima y ahora tocó turno a “Have a drink on me”. Esta es otra que no habían tocado en sus dos visitas previas a México. Es una celebración de agarrar la jarra, tal cual, y para muchos es controversial porque viene en el disco inmediatamente posterior a la muerte de Bon Scott. Dicen los políticamente correctos que es de mal gusto porque Bon murió justamente por congestión alcohólica. ¿Acá? Acá la Castañita levantó el vaso y coreó a todo pulmón desde la primera vez que aparece el coro. Bebamos con cautela pero bebamos que estamos de fiesta.

 


“Hells bells”. Recordemos, en los 80, AC/DC era satánico y esta rola era un ejemplo claro. La traducción literal es “campanas del infierno” pero la frase en el contexto de la rola en realidad significa “echar desmadre”, es otro homenaje a Bon Scott. El Rock en vivo se supone que sea crudo, ruidoso e incluso se permiten los errores. El único asterisco en esta ecuación sería no equivocarse en los clásicos. Sería porque falló el cable de Angus o porque le fallaron los dedos pero la intro de la canción parecía un par de notas incompleta. No importa en realidad, igual se caía el Estadio.

 

Cada uno tiene el combo de rolas favoritas de cada banda y todos tendemos a desdeñar X o Y canción porque estaría mejor una de esas favoritas. El bloque “Shot in the dark” y “Stiff upper lip” es para mi totalmente evitable.  Afortunadamente el siguiente bloque estuvo brutal con “Highway to hell”, “Shoot to thrill”, “Sin city”, “Jailbreak”… Ok, ya lo pospuse demasiado. Eeste bloque, que siguió con más grandes clásicos ya dejó muy en evidencia que Brian Johnson ya no es lo que era. Te deja entrar al coro de cada uno pero tristemente, ya no canta casi nada. Angus por otra parte, si bien está como al 50% de lo que era por ejemplo en el 96, es 15 o 20 o más veces mejor showman que cualquier músico del 2000 para acá, fácil. Es increíble la condición que tiene porque además lo ves en las pantallas y no parece agotado. Corre, hace el pasito de pato, engancha al público con la mirada, es una verdadera delicia. Porque todo esto no le provoca perderse notas, impresionante.

 


Los primeros tres discos que tuve de AC/DC me los regaló mi primo Carlete. Dirty Deeds Done Dirt Cheap, Powerage y High Voltage. Las siguientes tres rolas fueron justamente “Dirty deeds”, “High Voltage” y mi favorita, “Riff raff”. Increíble pero cierto, esta última regresó al set en la era de Axl Rose como cantante de la banda. No era de las que tocaban y ahora, por suerte, es de las que no salen del set. Cosas del Rock. El riff sucio, el ritmo frenético (para los estándares de AC/DC), como marca la pauta el bataco, todo perfecto, brutal, icónico porque es otra que no habíamos escuchado en vivo por acá. Para ponerlo en contexto, “Highway to Hell” la han tocado mi 455 veces; “Riff Raff”, ya con las tres noches en México lleva a penas 131.

 

Por cierto y para los que se interesan en estas cosas, sí brincó la gente, sobre todo en Highway y en Dirty Deeds. No es nada relevante pero vi tantas publicaciones sobre el famoso “pogo” sudamericano y tanto drama por lo mismo que igual se comenta. Fin.

 

Ya para este momento, Angus estaba desfajado, sin gorra y con el cabello como de gato esponjado. No era para menos, lleva todo el peso del concierto y a pesar de que lo comenté, reitero, es impresionante. Se echa no solo a la banda al hombro, se echa también la historia, la expectativa de 60 mil personas y sale avante con creces.

 


Después vino “You shook me all night long” para cerrar la quintilla de rolas de Back in Black. Luego Whole lotta Rosie, una de las excepciones en esto de usar las pantallas para poner videos. No alcanzo a recordar con claridad si sucedió en 2009 pero ciertamente en 1996, en lugar de poner una imagen digital de una muchachona pechugona y gordita con tatuajes y mucha actitud, Rosie era un inflable. Será nostalgia o ya no ser un chamaco pero a pesar de lo bien que queda la rola en los shows de la banda, verla en formato inflable monumental es mucho más memorable que el video. Además, y en esto sí creo que entra directamente la brecha generacional, en aquellos dos shows en el Palacio, después del riff de entrada, cada vez que Angus hacía la pausa para volver a empezar, la audiencia “Angus”. Sería algo como “pa rara raran, Angus”. Bueno, 30 años más tarde y con el extra de que en ese tiempo no había celulares con cámara de video integrada, la mayoría del público 2026 simplemente no se sabía el truco. Además, en esos 30 años vinieron solo tres veces, es difícil saberse ciertas convenciones si prácticamente no hay referencias. Es como el “Megadeth, aguante Megadeth” copiado de Argentina cuando en México tenemos el clásico “Me-ga-deth” en el riff de “Hangar 18”. La diferencia es que Mustaine y compañía han hecho una docena de giras por nuestro país mientras AC/DC solo tiene tres. La repetición invoca el recuerdo, y en el caso de Rosie, me parece que el canto de “Angus” simplemente quedó en el olvido.

 


Hablando de olvido, por poco sucede. Uno de los momentos más celebrados de la noche fue escuchar a voz de Angus. No habló con la gente pero cantó un par de palabras durante “Sin city”, y eso fue suficiente para una de las más grandes ovaciones de la noche. El cierre previo al encore fue con “Let there be rock” y un largo y emotivo solo de Angus que lo llevó a recorrer una pasarela que salía del centro del escenario al centro de General A, se tiró al piso, le levantó de ahí una plataforma hidráulica que seguramente hizo que en algunas partes de la grada la gente lo sintiera un poco más cerca, subió a la pasarela de atrás del escenario y otra vez, enganchó a la gente las veces que quiso con el truco básico de ponerse la mano en la oreja para que la gente le grite. Eso sí, después de cada grito de ovación hacía una reverencia. Un caballero el chaparrito de 70 años de edad.


Para el encore, lágrimas en los ojos de la Castañita. “T.N.T.” y la de siempre, “For those about to rock”. No sé cómo ni por qué pero hasta que acabó el show descubrí que debajo de cada pantalla lateral también había cañones. Vi los seis que estaban en el dentro de la pasarela detrás de la batería pero no me di cuenta de los laterales. Como dato curioso, en algún momento lanzaron miles de papelitos verdes, blancos y rojos a modo de confeti, con el detalle de que cada uno tenía impreso el nombre AC/DC, un rayo y dicen porque esos no los vi, también había algunos con una campana.

 


Muy probablemente este será el último show de la banda en México. El rock no acaricia y aunque Angus tiene la estamina de alguien de 30 años, es poco realista pensar que volverán. Si este es el último concierto de ellos en nuestro país será recordado como uno verdaderamente imponente y disfrutable, y eso ya es una gran victoria.

 

¿La reseña con el vaso medio lleno? Brian Johnson debe estar como al 15 o 20% de la capacidad vocal que alguna vez tuvo y eso afecta mucho al show. Imaginarte lo que canta en vez de escucharlo, aunque sea con retazos de voz, es muy penoso. Por eso, mejor guardar en el chip de los recuerdos todo lo que escribí como vaso medio lleno.

 


Si llegaste hasta acá, ¡muchas gracias!

 

Chico Migraña en nostalgia mode on.