Luego de dos semanas de mucha incertidumbre, un día, una tarde antes de salir para León, el Migrañamovil por fin quedó y pudimos -Kelpy Interesante y yo- emprender el viaje hacia León. ¿Quién diría que se volvería una ciudad que visitaríamos cinco años consecutivos? Y se disfruta, además. Este año, a título personal, era el que más incógnitas me ofrecía porque, si algo tiene este espacio es que se trata de un paseo por la mente de Chico Migraña, había pocas bandas que realmente me emocionaba ver y las demás, como siempre, eran en formato “a ver en vivo qué tal”.
Llegamos el primer día, sábado, y lo primero agradable es saludar a la gente encargada de la prensa. Vas con gusto porque sabes que te van a tratar bien. Después, claro, saludar al equipo de prensa digna, pura gozadera, chisme por supuesto, risas y cotorreo. Ya instalados estaba a punto de empezar Vinnum Sabbathi. Conocía un poco de ellos, están directamente ligados con el Doom City Fest pero nunca los había visto en vivo. ¡Brutales! Es Doom/Stoner espacial e instrumental que sonó brutal, pesadísimo. Ya empieza a ser cliché pero te deja bien claro por qué son tan apreciados fuera de México. Contaban en conferencia de prensa que casi tocan más fuera que dentro de México. De hecho este año van a Perú y Chile y en 2027 van por su cuarta gira europea. Es una delicia de banda aunque no es apta para los de mecha corta en cuanto a la atención y paciencia, y lo digo justo por la parte de ser instrumental. En Sangre de Metal en Revista Marvin hay una entrevista con Juan Tamayo, el fundador de la banda.
Esta edición tuvo muchas bandas que tocan algo blackened, y Nite fue la primera expresión de ello con su Blackened Heavy Metal. Es una de esas bandas que suenen bien en los discos y vas a verlos porque te gustan, pero al final sales de ahí mucho más contento. Liderados por Van Labrakis, es una de esas bandas que no habla con la audiencia, tocan una rola tras otra y te van rompiendo la madre con cada una. Tienen tres discos y ofrecieron rolas de todos ellos, seis en total que dejaron una muestra perfecta de su sonido. Decía Van, en entrevista para Sangre de Metal en Marvin que para él, la etiqueta ahí está pero más que Blackened Heavy, él considera que solamente es Heavy como debería de sonar en 2026. Interesante concepto porque no es un heavy tipo Judas Priest por ejemplo, es más crudo, más punzante, siempre melódico, eso sí y con una voz rasposa que termina por redondear el sonido de la banda.
Ya no tengo clara la línea de tiempo pero de unos 15-20 años para acá le agarré el gusto al Doom y desde entonces nomás me suelta. Con eso en mente, Spiritus Mortis era una de las bandas que esperaba con ansias. La pasé muy bien en la entrevista con los hermanos Teemu y Jussi Maijala y aunque escuché algunas cosas, quería esperar a ver si en vivo me atrapaban. ¡Vaya que sí! Contaban que no se identificaban tanto con la etiqueta Doom, porque en Finlandia los consideran pioneros, la primera banda, pero en vivo dejan bien claro que o pueden huir de esa descripción. Sí, tienen rolas más movidas pero en esencia es crear atmósferas con riffs lentos y densos. Ellos pusieron el ambiente festivo con un detalle que no corresponde necesariamente con el aspecto visual que manejan (el guitarrista Jussi usa jeans con tirantes mientras que Kimmo, el cantante, acostumbra salir con camisa tipo leñador sobre alguna playera negra, por ejemplo): tenían sobre la tarima de la batería un Brandy Torres 10 y le daban buenos tragos directo de la botella mientras tocaban riffs lentos y pesados que sacudían el suelo guanajuatense.
Siguieron Gehennah y Ved Buen Ende, ambas con mucha actitud. A los primeros los vi desde la zona de comida, traen un Blackened Thrash (llevamos dos con Black algo) con mucha velocidad y actitud Punk que prendieron chido a la banda. Después fue turno de los noruegos Ved Buens Ende que aportó algo de Avant Garde, atípico en los festivales mexicanos pero igual, los vi de lejos pero los disfruté mucho, la calidad les sobra porque además traen músicos de Arcturus y Aura Noir. Uno llega a cierta edad que el cuerpo empieza a fallar. Eso combinado con malas decisiones provocan enfermedades crónicas y para no hacer drama, solo mencionaré la que directamente me ha afectado en años recientes en conciertos largos tipo festival, osteoartrosis, una condición en las rodillas que en general te impide estar mucho tiempo de pie. Tons, no las vi con la atención que merecen así que tampoco tengo mucho que agregar sobre ellas. Y ya que estamos en la zona de comida, bueno, es la queja generalizada de cada año. Kelpy y yo siempre buscamos un Hotel que incluya desayunos o un Airbnb con cocina o cocineta para llegar bien comidos y que ese gasto en el festival sea el menos necesario. Claro, bien desayunado no significa que no comerás en todo el día. Yo me rifé un burrito de arrachera que sí, para lo que es estaba caro, pero estaba muy rico. La señora interesante se comió una guacamaya que por lo que comenta, estaba bien a secas. Eso sí, al día siguiente, gracias a la recomendación de Clau y Jerry (Voltax, ya llegaremos ahí) comí tacos de Rib Eye y si bien nuevamente se puede discutir que son un poco caros, estaban realmente sabrosos. Es lo que hay y es lo mismo en todos los festivales, los precios son elevados y las porciones no son tipo “come todo lo que quieras de nuestro buffet de 55 platillos por 300 pesos”, pero así es en todo lados. Por eso siempre que me preguntan del Wacken les digo que salgan al pueblo y coman con las señoras que hacen de sus jardines, pequeños comedores. Y esa es excepción porque puedes salir y regresar cuando quieras, la norma en casi todo el mundo es el clásico “no hay reingresos”, así que a la hora de juntar pal Fest, incluyes la comida y fin de las quejas.
Después más Heavy de cuero, estoperoles y guitarras gemelas con RAM. Según mis apuntes, el inge se tardó dos rolas en limpiar el sonido y si recuerdo que era justo eso, como que traía esa vieja escuela de “voy a nivelar sobre la marcha pero instrumento por instrumento”. Igual era simplemente mi posición, casi siempre un poco cargado al costado derecho viendo el escenario de frente. Por ahí leí quejas de que el volumen era tan alto que no podías platicar con nadie. Bueno, yo me pongo al costado justamente para no escuchar la plática de otros jaja. Pecata minuta, tampoco era un audio de bodega de techo de lámina, solamente que Candelabrum te acostumbra a un sonido de gran calidad y cuando algo falla, se nota. Ojo, son el mismo PA, los mismos amplis y consolas, todo igual, pero hay momentos que el inge sufre un poco más. Al final, la gente estaba muy prendida y eso es lo que realmente cuenta.
Impaled jaló brutal, y si bien no es tanto lo mío, la verdad es que alternan guturales, gritos y cantos tipo cerdito de manera magistral. Durante su presentación llegó la lluvia. Normalmente, en Candelabrum es tema irrelevante porque el 85% del terreno que serían General y Preferente está techado, y tampoco era una lluvia imposible, pero hubo una tremenda tormenta eléctrica. Como espectáculo estaba a la altura de shows grandes con pirotecnia, solo que acá eran rayos y relámpagos. Muchos. Tantos que por primera vez en cinco años, el Cande tuvo que subir un anuncio a las pantallas de que debido a esa tormenta de rayos y centellas, la actividad pararía hasta que fuera seguro continuar. Al final solo fueron 22 minutos y entonces tomó el escenario Lifelover. Los suecos traían su Black Metal con raíces depresivas y mientras tocaban quedaba claro que la cantidad de playeras con su logo no era casualidad, hasta ese momento eran por mucho la banda que mejor respuesta tuvo de la gente, y eso no es decir poca cosa. Impresionante. Yo no los conocía y deliberadamente me salté la fácil de ir al Spotify o Youtube para escucharlos, quería descubrirlos en vivo, y fue una excelente decisión. Cada año he salido de la Velaria con 3-4 bandas agregadas a mi playlist, y en este caso Lifelover es una de ellas. Dicen ellos mismos que son una banda que parte del Black para experimentar con otras texturas y sub géneros, y tienen razón. Al final del día creo que fueron los que más gente juntaron y los que más extasiados dejaron a sus fans. Sencillamente impresionante. Esa es la belleza de un festival como este. No dudo ni tantito que este tipo de texto refuerce a quienes piensan que si conoces a todas las bandas del cartel eres un poser, la verdad es sin embargo que el ambiente es totalmente festivo y de camaradería. Casi nadie va solo, muchos van con dos, tres, cinco amigos y terminan por convivir con otros grupos similares de gente y eso genera un ambiente de comunidad. Vas a estar ahí 12 horas, es un solo escenario, te vas a encontrar a la misma gente a lo largo del día y a diferencia de otros festivales y conciertos, aquí la gente no solo sonríe porque vio una banda que le gusta, le sonríe al desconocido porque sabe pasarla bien, porque la organización funciona como relojito, los baños están limpios, no estás a merced ni del sol ni la lluvia, puedes meter tu cámara, llevar un banquito por si te cansas. Es un festival que se disfruta, no se sufre.
El cierre fue de los más brutales que me han tocado ahí. Destruction basó su set de una hora en su disco debut, Infernal Overkill, tanto así que la manta que traían era justamente la portada del álbum editado por Steamhammer en 1985 y que tocaron completo. Pura violencia sonora aderezada con temas de tres discos más. Cada quien tendrá su favorita del Big Four del Thrash alemán pero pocos podrían negar la brutalidad de esta presentación de Destruction. Es una banda cuya situación actual da en el clavo de la discusión de cuando un grupo ya es más bien de covers porque solo queda uno, o en ciertos casos ningún miembro original, pero esa discusión es para otro momento.
Ahora bien, fuera de orden, para mi gusto, la que se llevó ese primer día fue Solitude Aeternus. En abril, los texanos anunciaron la salida del veterano cantante Rob Lowe. Al final, la presentación en el festival leonés resultó ser el debut de James Paul Luna como nuevo encargado de la voz. Excelente elección. Habló un poco en español, mostró una tremenda capacidad vocal, digna de la leyenda que es la banda y tiene un gran dominio del escenario. Esta es una bandota que hace un Doom Épico con esa característica más rockera del que se hace en Estados Unidos. Con un set cargado hacia los inicios de la banda con cinco de ocho rolas repartidas entre Through the darkest hour, de 1994 y Beyond the crimson horizon, del 92. Es una banda hipnótica y Luna, que tendrá algo que ver en el próximo disco de ****ax es un gran frontman. Se encargó con mucho éxito de mantener atenta a la gente, de involucrarla en el show y además canta realmente bien. Esta para mi fue la banda 10/10 de es tarde/noche.
Y sí, me estos saltando a Revenge y Bloodbath porque, por diversas razones, no los vi completos. De Bloodbath alcancé un poco y en general, porque los vi hace muchos años en Wacken, es el tipo de banda que no decepciona para los fans del Death.
Ese fue el primer día y como asumo que no es tan relevante para los glóbulos lectores, no entraré en detalles de por qué el grupito que nos autodenominamos "Prensa digna" la pasamos tan bien, pero de verdad que tener amigos como ellos en una encerrona de 12 horas cambia todo. Uno de ellos, Erick "Pinche Lobito True" Padrón es el responsable de todas las fotos este año. Contrario a otras reseñas, decidí hacer una galería al final, en lugar de intercalarlas en el texto. Por cierto, el "mea culpa" de este día es que llegué un poco tarde y por eso, el lobito true obtuvo su estampita de fotógrafo hasta la tercera banda, por eso no hay fotos de Necronos ni de Vinnum Sabbathi. Ni hablar.
Por cierto, ese día me encontré a Manuel y Daniel de Helm of Terror/Ágora, se vienen cositas.
Migraña en "nostalgia leonesa" mode on.





















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