¿¿Ojo, los números de la izquierda son una referencia que usaba Thornstein Kolbeisson, el juez islandés que se encargó de la hoja de Excel, no significan nada concreto.
A ellos les tocó turno como la décima de 28 bandas que concursaron este año. Es decir, su participación fue el miércoles a las 14:45 horas. La ventaja de ese día es que no hay nada más sucediendo en Wacken excepto por Metal Battle; la desventaja es que por eso mismo, mucha gente no ha llegado aún a la tierra sagrada del metal o por la hora, están crudos de la fiesta que agarraron desde el martes. Al final del día el horario fue bueno y haber tocado entre las bandas de Finlandia e Islandia también ayudó.
A ellos les tocó turno como la décima de 28 bandas que concursaron este año. Es decir, su participación fue el miércoles a las 14:45 horas. La ventaja de ese día es que no hay nada más sucediendo en Wacken excepto por Metal Battle; la desventaja es que por eso mismo, mucha gente no ha llegado aún a la tierra sagrada del metal o por la hora, están crudos de la fiesta que agarraron desde el martes. Al final del día el horario fue bueno y haber tocado entre las bandas de Finlandia e Islandia también ayudó.
La concurrencia
era bastante considerable; sí, menor que con otras bandas mexicanas de otros
años pero no por eso poco considerable, y además se nutrió de manera sobresaliente en
los siguientes 20 minutos. Como sea, eso no era lo primordial: una de las características
más importantes en Jet Jaguar es que veían la oportunidad de tocar en Wacken
como un sueño hecho realidad, como el concierto más importante de sus vidas, la
culminación de un sueño y todo eso con una enorme ilusión y gusto. Ojo, no
quiere decir que se conformaran o que no aspiraran a lograr más hitos en su
incipiente carrera, era simplemente que hasta ese momento la de Wacken era su
presentación más importante, ni más ni menos.
Como ha sucedido
cada año, los minutos previos fueron de cierto nerviosismo. Algunas bandas lo
han demostrado más visiblemente, otras menos, pero todas se han puesto
nerviosas, es algo natural. En este caso el nervio se transformó en estrés
cuando a un minuto de su presentación, la batería no estaba totalmente armada. Faltaban
30 segundos cuando por fin quedó todo en orden: una porra, todos en sus puestos
y llegó la presentación.
Normalmente soy
enemigo de los penachos y sombreros de charro o de paja que terminan en punta
porque suelen mostrarse en eventos de gran trascendencia mediática como
mundiales de futbol, por ejemplo. Es decir, el mexicano se queja de que fuera
de México lo ven como sombrerudo de la época de Pedro Infante pero ese
estereotipo es repetido una y mil veces en las tribunas de estadios de futbol, por los mismos mexicanos, contradictorio ¿no?. Sin embargo un penacho en el contexto de una presentación
artística, como lo es subirse a un escenario al frente de una banda, me parece
aceptable. Así, Max, el cantante de los Jaguar cantó “Hunter” con un penacho
multicolor que además causó un efecto positivo entre la gente.
La banda había ensayado
algunas coreografías en el sótano del hostal donde se quedaban en Hamburgo, se
habían tomado esta presentación como algo serio y eso se notó sobre el
escenario. Tuvieron algún problema técnico con una de las guitarras que dejó de
sonar por unos segundos, pero no dejaron de tocar, al contrario, confiaron en
la gente del escenario. Después supe que se habían planteado ese escenario y
que estaban preparados para la contingencia, otro punto más a destacar de los
chavos que pudieron enfrentar el pequeño apagón con mucha frialdad y clase.
Entre el público
la vibra era maravillosa, pero por experiencias amargas en el pasado no quise
echar las campanas internas al vuelo. Entre los colegas del jurado lo que veía
eran sonrisas de aprobación, pulgares levantados y gestos de asombro pero, una
vez más, las experiencias anteriores me obligaban a ser cauto. Por dentro sólo
pensaba “qué chingón, misión cumplida”. Y es que antes de que se subieran a
tocar hablé con ellos y les dije que para mí, el éxito era que tocaran y se
ganaran al público, que no se presionaran pensando en México y mucho menos en “la
escena”, que pensaran en ellos, en que era su momento y que gozaran.
Ese día, después
de ellos, aún tocaron nueve bandas más y el jueves otras 9: Uruguay, Noruega,
Rumania, Portugal, Suecia, Estados Unidos, Belice, Israel, Sudáfrica, Indonesia, entre muchas más. Lo primero que quedó claro luego de ver y escuchar a las 28 concursantes fue que
el mundo necesita variedad. De esos 28 países, cerca de 20 o 21 ofrecieron
bandas que variaban entre el death core, death melódico o death clásico, pero sobre
todo death core. Y sí, algunos eran buenos pero al final terminan por sonar a
lo mismo, y Jet Jaguar, la banda de Rumania y la de Suecia por ejemplo rompieron
el molde y ofrecieron algo que si bien no es nuevo, tampoco es lo mismo de cada
año. “Call of the fight” y “Zero Hour” fueron la consolidación. El público estaba
a sus pies, y aquí cabe describir una vez más lo que hace diferente a Wacken:
el público va mucho más por una idea de pasarla bien y disfrutar a las bandas
que porque el cartel sea o no lo que ellos hubieran querido para su fiesta
privada. Cuando ves en los escenarios de Metal Battle a dos o tres o cuatro mil
personas te queda claro que están ahí meramente por el gusto de conocer propuestas,
no hay mayor ciencia. Es decir, cada país, sobre todo los europeos que entre el
público suman mayoría suelen ir a ver y apoyar a la banda que los representa,
pero hay otro grupo de personas, uno bastante nutrido por cierto, que va
simplemente porque no tiene ese prejuicio de “si no lo conozco no sirve”. Y ese
pequeño detalle es el que hace a una escena: apoyar significa darle la
oportunidad a las bandas emergentes, y ya si no te gustan estás en todo tu
derecho de expresarlo, pero de entrada la gente va y las escucha y las disfruta
y las respeta. Tan fácil y tan difícil a la vez.
Cerraron con “Rompiendo
el acero” y la verdad es que enchinaba la piel ver que eso de que cantar en
español limita a las bandas es un mito. Sí, es más fácil que te entiendan si
cantas en inglés pero si partes de la base de que a las bandas de Metal Battle
más bien no las conoce nadie, que canten en el idioma que sea no afecta.
Ahora bien, el
que no quiera creer en palabras del promotor de la batalla en México porque
seguramente exagera, chequen el video en Youtube y juzguen ustedes mismos si el
público estaba o no con la banda. Esa es una de las ventajas de las redes
sociales y el internet, las mentiras no suelen sostenerse por mucho tiempo.
Ya en la votación
yo estaba con esa voz interna que dice que es mejor ser cínico y no esperar
nada bueno aunque tengas elementos para hacerlo, porque llega la realidad y te
rompe todo, que tener alguna expectativa y que luego no pase nada. Una vez más,
la experiencia así me obligaba.
Cada país tiene
un jurado, y este año participaron 28 bandas, así que asumí que serían 28
jueces, sin embargo al final del día fueron bastantes más ya que algunos países
que no participaron en esta edición igualmente mandaron representantes como jurado
(China, Malasia, Irlanda, Japón y Reino Unido entre otros) así que el ganador
debía convencer a una mayoría en un universo de alrededor de 35 personas, y se
dice fácil pero son muchas personas con gustos muy diferentes, razón extra para
no dejar que las emociones de lo vivido en la presentación de los chavos se
metieran en mi cerebro.
La votación fue
el jueves a las 9 de la noche, justo a la hora en que Accept tocaba con
orquesta. Yo llevaba puesta mi playera original de la portada de Born Again de
Black Sabbath, la naca, la que es tan fea que es hermosa, la de la suerte.
Junto a mí estaba José Pablo, el promotor de Centro América que este año llevó
a una banda de Belice, otro que algo sabe de escuchar que la batalla es fraude
y demás. Con toda honestidad puedo decir que si no fuera por mi cinismo, las
señales de que algo bueno podría pasar estaban ahí: abrazos, felicitaciones,
halagos a la banda mexicana… pero como dije, ya lo he vivido antes. “Usté va a
estar bien arriba” me decía José Pablo; “ojalá alcancemos algo en el top 5” le
decía yo. Y empezaron los votos: 3 points to México… one point to México… five
points to Belice… five points to Rumania (yo voté primer lugar para ellos
porque en mi entender se lo merecían y porque no podemos votar por nuestros
propios países)… five points to México, y otro más y otro más y así varias
veces. Yo había olvidado mi cuaderno en la tienda de campaña, un cuadernito que
uso por aquello de que sirve más la más pálida tinta que la más brillante
memoria, uno en el que acostumbro apuntar el puntaje que va recibiendo México
en cada ocasión. Bueno, pues ahora no lo traía así que no podía saber con
certeza cómo iba Jet jaguar, sólo escuchaba constantemente
el nombre de México y el de Rumania y con menos insistencia otros como Francia
e Israel, por ejemplo. Cuando acabaron los votos José me dijo algo como “¡¿qué
le dije?!”; también se acercó Carlos, el promotor de Uruguay que de inmediato
me felicitó, pero fue hasta que Sascha Jahn (sí, el de Endstille) confirmó el
dato que empecé a sentir y entender lo que estaba pasando: México… no, Jet
Jaguar de México había ganado por primera vez desde que debutamos en 2009 la W:O:A
Metal Battle. Se dice muy rápido y se lee igual así que va de nuevo; México había ganado por
primera vez en su historia la Metal Battle de Wacken. Vaya.
En la sala de
prensa el reconocimiento era unánime y mientras la gente volteaba en busca de
los chavos para felicitarlos, ellos estaban abrazados, caídos en el suelo,
llorando, gritando, celebrando. Subieron a tocar pensando en que sería el
concierto más importante de sus vidas y ahora ahí estaban, viviendo la consecuencia
de haberlo tomado tan en serio. Hubo infinidad de sentimientos pero no vale
reseñarlos porque en ese momento la gloria les pertenecía sólo a ellos. Yo
había compartido la noticia en contra de la sugerencia de los alemanes con una
sola persona, la única que ha estado ahí durante todas las batallas, cada año y
casi en cada fecha. Ya me había desahogado porque guardarse semejante noticia
por cerca de 16 horas es toda una odisea, y es mucho para guardarlo en el
pecho. Curiosamente, en esas 16 horas recibí varios whatsapps preguntando si
habían ganado los chavos, como que el ambiente estaba cargado de una energía
que antes nunca se había manifestado. Aparentemente todo lo alineable estaba
alineado (valga la redundancia) en esa noche mágica, en esa noche histórica.
Una guitarra, un
ampli de bajo, unos audífonos, un refrigerador que recrea un combo de Marshall,
platos para la batería y cinco mil euros fueron parte del premio, pero nada, en
verdad nada supera el haber visto sus caras cuando ganaron. Los cinco palidecieron,
los cinco gritaron y bailaron y se abrazaron; alguno lloró, otro no sabía si
sentarse o pararse, todos fueron felices, habían dado un primer paso enorme
porque eso sí, ganar es apenas el inicio de su camino porque ahora tienen una
responsabilidad mayor, pero eso lo saben y tendrán tiempo de asimilarlo. Ya ganaron,
ahora deberán capitalizar ese triunfo.
En un grupo
privado en Facebook de promotores de Metal Battle, Toni, el `promotor de
Finlandia escribió “¡Éste fue mi Wacken más emotivo! A pesar de que no voté por
México estaba llorando cuando los vi recibir el premio. Gracias a todos por
hacer de este un Wacklen inolvidable”. En los comentarios, Thornstein, el promotor
de Islandia escribió lo siguiente “En eso estoy contigo bro, yo también lloré.
México es una nación que ha sido víctima del peor bullying por parte de una
superpotencia y su idiota presidente Trump por lo que sentí una gran emoción
cuando los anunciaron como ganadores. ¡Viva México!”. Y sí, al escribir esto yo
también lloro, una vez más.
La “escena” y los
que se cuelgan milagritos.
**Ojo, este texto me representa únicamente a mí; para efectos de este post es mi punto de vista y de nadie más.
Curiosamente y sin
ponernos de acuerdo, Jerry Voltax y yo hablábamos con los chavos y coincidíamos
en que no era prudente creer en esos cuentos chinos que les iban a empezar a
colgar de que representan a la escena mexicana o a México. No se trata tampoco
de renegar pero creíamos que el triunfo destaparía una oleada de comentarios
que irían de lo sublime a lo ridículo con la misma velocidad que alguien puede
usar un teclado, y no vale la pena angustiarse por ello. Y así ha sucedido.
“La escena” es
una entidad amorfa que habita en la cabeza de cada quien y que adopta la forma
que cada uno le da. Aunque duela, no hay un movimiento metalero mexicano sólido,
mucho menos una hermandad como la que hoy varios pregonan. Se ha avanzado en
comparación con décadas anteriores, sí, pero estamos en pañales. Mal hacen
quienes desde la comodidad de sus hipocresías llenan a la banda de halagos que
van cargados de interés; mal hacen quienes muestran su intolerancia y envidia
al felicitarlos aunque no sin antes condicionar su halago con la palabra
maldita del metal mexicano: pero (los felicito pero… que bueno que ganaron pero…
no los conocía y me da gusto pero… son buenos pero… los mocos de la osa parda
pero).
Los cinco chavos
vienen de bandas que pintaban como promesas pero que por alguna u otra razón no
siguieron adelante, o por lo menos no con ellos, y eso les dio una perspectiva
diferente de las cosas: saben que el que quiera estar en Jet Jaguar debe entender
el compromiso y sacrificio que implica estar en una banda, y curiosamente
porque va en contra del estándar de la gente de su edad (apenas entrando a sus
veintes), tienen una gran humildad. Probablemente el elemento que más pesó en
su triunfo, además de su talento, fue justamente su humildad. Muchos confunden
esa característica totalmente honrosa con debilidad, y abusan.
¿Es Jet jaguar la
muestra real de lo que es la escena en México? No. Son la muestra de una parte
de la escena, esa en la que las bandas trabajan y dejan trabajar, disfrutan y
dejan disfrutar, pero son reflejo de una minoría.
La escena real es
esa en la que gente (músicos, medios, público y detractores) enferma de
egolatría, bañada en celos y envidias habla por hablar. La escena real es una
en la que cientos de personas atacan a una banda sin haberla escuchado jamás;
agreden por ejemplo a la Batalla pero no se han parado en una fecha eliminatoria
o una final en su vida entera; publican notas para estar bien sentados en el
tren del mame pero nunca antes habían mencionado ni a la banda ni a la batalla
ni a la escena siquiera en alguna nota; odian y despotrican porque hay cien bandas
mejores pero ni conocen a la que odian ni pueden mencionar a 5 que les parezcan
mejores y sustentar su argumento, mucho menos podrían mencionar a 100.
Por eso,
independientemente de lo que ellos piensen, y aclaro, esta es mi visión de las
cosas, no les hará ningún bien creer que representan a la escena mexicana. Son parte
de ella, sí, pero no la representan, y menos cuando, como expliqué antes, su
mayor característica es la humildad. En todo caso “la escena” debería aprender
de ellos y su ética de trabajo. Ojalá no se envuelvan en la bandera de “la
escena” ni en la de México porque es más fácil que se pierdan ahí dentro. Mejor
que sigan como hasta ahora, con humildad y trabajo y entonces sí, que su origen
y pertenencia a una escena y un país entren en la ecuación. Este logro fue de
ellos, no de México ni de la escena nacional.
Ahora bien, la
llevada y traída escena tiene sus cosas buenas, sus bandas destacadas (muchas,
afortunadamente) y lo mejor de todo, tiene futuro. Tiene muchas bandas que
salen del país a Centro y Sur América, a Europa, a Norte América y muchas de
ellas hacen papeles espectaculares en lo que les corresponde, y por eso es que
vale la pena luchar y seguir adelante. Colgarse de los logros de otros es una
terrible maña, pero es bueno que por lo menos haya logros de los cuales
colgarse.
9 comentarios:
Que chingon Migraña, por fin tu sueño realidad. Te sigo en facebook y he leído día a día como les fue allá, muchos se cuelgan del premio que es de la banda y tuyo. Lo que si siento culero es que a ti no te den nada, cada año te chingas como para que te digan gracias hahaha deberían tener un premio para los organizadores o por lo menos que algo del premio sea para ti.
O si hay?
Saludos y no descuides el blog es interesante leerte
Muy buena tu crónica. Debió ser muy emotivo todo el proceso.
Yo no conocía a la banda pero acabo de ver el video de toda la presentación y no me extraña que hayan ganado. Me da gusto sobre todo que haya ganado una banda de heavy metal.
P.D.: ¿Qué me trajiste?
Excelente post Chico Migraña lo leo y es emotivo realmente todo viva Jet Jaguar
Muy emotiva reseña. Gracias por compartir tus vivencias
Muchas gracias. Pues de parte de Wacken no dan nada al promotor pero honestamente no siento que haga falta. Imagínate, mas o menos lo mismo pasan todos los promotores, el triunfo de los chavos alcanza y sobra.
Te traje esta crónica ja
ja
Muchas gracias :)
Gracias a ti por leerla.
Siendo honesto, cuando vi que ellos iban a representar a México en Wacken estaba un poco decepcionado pues había escuchado su material y no me había gustado del todo.
Sin embargo al verlos en el escenario de Wacken su profesionalismo, energía, entrega y carisma me convencieron de que son una banda con enorme potencial y talento.
Cuando supe que ganaron sentí un gran gusto por ellos y porque no? orgullo al saber que una banda mexicana había alcanzado ese logro.
Ahora como bien mencionas no queda más que seguir trabajando duro y probar que no son flor de un día, espero que este éxito no se les suba a la cabeza porque ya de por si hacerla en México tocando metal está muy cabrón.
Saludos
Dagon
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