
Ni siquiera se me ocurre una razón válida para no haberlo visitado nunca. Por unas y por otras, era un viaje que quería hacer y sencillamente no había hecho. Hace casi 15 días, la espera terminó. Finalmente mi cita con el Kiss Lounge llegaría a su fin, en parte porque un gran amigo Kissero vendría desde Argentina, y esa visita parecía más que obligada.


Me gustaría pensar que el cover fue de 100 pesos. La realidad es que el impresionante bar no cobra la entrada, y esos 100 pesitos fueron los que pagué de casetas en la carretera a Toluca. Podría haber sido un viaje gratis, por la libre, pero yo me casé en Metepec y en esos tiempos fui y vine muchísimas veces, me consta que es mucho mejor pagar por la autopista que irse por la antigua carretera federal.
La autopista es casi todo el viaje una hermosa visión de bosque, neblinas y recovecos que alegran los pulmones. Iba en mi pequeño Chevy, con Obús a todo volumen, sin nadie que tuviera tiempo (semáforos por ejemplo) para voltearme a ver con cara de “pinche escandaloso ridículo”. “Vamos, muy bien; borrachos como cubas, y qué; aún nos mantenemos en pie; y no nos detendremos, hasta no poder ver”. Cuando puedes ir a 100km por hora (si ya sé, algunos irían a 160, yo no), cantando himnos a los buenos tiempos con los cuates mientras disfrutas de exuberantes paisajes, lo más lejano es el mal humor. Cuando finalmente tienes el Kiss Lounge a la vista, el sentimiento es de mariposas en la panza. Digo, si eres Kissero y vas en la carretera y de pronto encuentras un logo de Kiss de muy buen tamaño, pues te emocionas.


Nos bajamos. Éramos tres: el abogado, Mr. Speed y el Migraña. Mi expectativa era buena, sabía que el lugar es una especie de museo y que está chido, pero nada más. Entramos a una especie de planta alta, funciona como bar tradicional con música juvenil tradicional, algunas mesas de pool y media luz. El abogado nos guió hacia una escalera ubicada detrás de una puerta de rejas. La pared era tipo cueva y el descenso, por quien sabe que razón, era casi a oscuras. Ese breve recorrido estaba medio adornado por algunas fotos de Kiss, nada espectacular y si acaso, la falta de luz impedía ver nada más. Cuando terminó la breve escalerita hacia el sótano, la verdadera aventura comenzó. Lo primero que recuerdo fue que al salir del tunelito lo primero que ves es una enorme vitrina. Ya habría tiempo, mirá hacia la izquierda, a la pared y ahí estaba: el póster era original y confirmaba por fin mis recuerdos. La película de Kiss metes the Phantom of the Park NUNCA se llamó en México Kiss contra los fantasmas; cuando la estrenaron en el cine se llamó Kiss en el Infierno del Rock. Yeah, la enorme sonrisa no desaparecería nunca mas de mi cara en esa noche. Ahora es más o menos común que la pasen en cable, incluso la he visto en el Canal 5, pero el título original era aquél. Y la nostalgia corría por las venas como queriendo llegar toda de golpe a la memoria. Mi mamá había sucumbido a mis súplicas en aquél lejano 1980 (la cinta se estrenó en Estados Unidos en octubre del 78) y había aceptado llevarme al Cine Apolo, de Ciudad Satélite. Estábamos allá por casualidad, porque vivíamos mucho muy lejos de esos rumbos. El lapidario “nomás pregúntale a tu papá” me dio la certeza de que no habría película de Kiss para mí, y así fue. Todo eso me vino a la mente en esos breves instantes en los que admiraba el póster original. Sí, ese lugar parecía tener magia.
El bar está ubicado entonces en una especie de sótano o planta baja. Es enorme, debe tener cuatro “cuartos y un enorme espacio que de ser casa sería para sala, sala de estar y comedor. Vitrina tras vitrina encuentras una impresionante cantidad de reliquias y piezas de colección. Kiko, el dueño, tiene colecciones completas de la discografía en varios formatos. Encuentras en exposición clásicos indelebles de la historia como los lp en vinilo Peor que el infierno (Hotter than hell); ¡Vivo! (Alive!) y Vestidos para matar (Dressed to kill). Estaban todos los sencillos de 45RPM que uno pudiera imaginar, incluso algunos que yo ni conocía como los de Crazy Nights, Smashes, Thrashes and Hits, Lick it up, Asylum... Algunos que tienen mi edad entenderán el placer de ver los cartuchos de Super 8 de algunos títulos clásicos como Kiss o Destroyer. “Mi papá tenía un estéreo de coche que tocaba esos cartuchos” nos comentaba Mr. Speed.


Una de las vitrinas más largas tenía tanta memorabilia que es sencillamente imposible recordarla toda. Es más, llevaría tres o cuatro visitas poder apreciar todo. Pero sí recuerdo un par de botas de piel, punta redonda y suela de goma. Tallados al frente y atrás, cada una traía una cara diferente de Kiss. El juego obviamente completaba los cuatro rostros. Eso y la chamarra original/oficial de la Kiss Army, autografiada, deben valer una fortuna. Por lo pronto valen toda la capacidad de envidia que yo poseo jajaja. Había encendedores zippo, de los normales, pelotas de béisbol con las cuatro caras, tarjetas coleccionables, tarjetas telefónicas, peinetas, muñequitos, muñecotes, peluches, loncheras, llaveros, unos piezas para detener libros más hermosas que Sandra Bullock, lámparas, condones, plumas, todo tipo de juegos de maquillajes, paquetes de vestuario de cada miembro de Kiss, libros, revistas, cassettes, toallas oficiales, contratos de los años 70, chamarras tipo rompevientos originales de varias épocas, juegos de mesa, vasos, tazas, caballitos tequileros...
En otra de las vitrinas el 45RPM culpable de mi kissmanía, el clásico Presumido 78. Cuando mi mamá me lo compró, recuerdo que pasaba horas viéndolo. No entendía (tenía 8 años) lo que veía. Gene Simmons trae un guante que le tapa dos dedos, los mismos que baja para hacer el clásico signo de meñique, índice y pulgar. Hoy se que era un guante, pero de niño creía que de verdad era un monstruo y así era su mano. Estaba ahí el mega clásico 45RPM de las pilas Ray-O-Vac que trae en portada al monito de las pilas y una mini reproducción de la portada de Rock and Roll Over, aunque el sencillo (tanto lado A como lado B) es de Nací para amarte (I was made for loving you). Estaba también el otro 45RPM que tuve, de los solistas. De esa portada tuve también un póster.


Sería interminable buscar en la memoria los artículos que están expuestos. Esa noche tocaría The Elder, banda de casa que dicen suena muy bien. La bronca era que ya era casi la 1am y no salían. Terminamos sentados en un cuarto rodeados de todos los discos de Oro y Platino de Kiss (todos dedicados de la RIAA para el Kiss Lounge, por cierto) bebiendo Indio con sal y limón (yo), Indio y Tequila (Mr. Speed) y Ron con coca light (Aboga). En una de las paredes de ese cuarto había un enorme marco en cuyo interior estaban todos los disco oficiales de Kiss (aunque el orden estaba incorrecto jajaaj) incluyendo las dos cajas The Originals y una réplica en cd de la edición de 800 LP’s del First Kiss, Last Licks. El enorme marco estaba dividido a la mitad con unas versiones tipo cartoncillo de las cuatro caras de los cuatro discos solistas.
Uno de los cuartos (el que ofrece una guitarra de Paul Stanley rota, enmarcados el cuello y sus cuerdas en una parte, el cuerpo en otra), en el techo tiene pintada una hermosa reproducción del Rock and Roll Over. Tiene unos sillones muy apropiados, porque te sientas, miras para arriba y gozas la pintura. Otra de las recámaras tiene en el techo la imagen de la Kiss Army. En fin, el lugar es el paraíso kissero por excelencia, un paseo museográfico por los laberintos de la banda de rock que, además de rock, hace todo tipo de productos interesantes para coleccionar. Es la banda que atrás de los Beatles ha logrado más discos de Oro en la historia de la industria discográfica estadounidense. Tiene más de 2, 500 productos licenciados y sí, es la banda que dio pie a que hoy exista este Chico Migraña, que cada lunes en Sangre de Metal radio pone una rolita en la única sección fija: Chico Migraña hijo de Kiss.
Todas las fotos las tomé de la Página Oficial de Kiss Lounge. Visítenla, hay muchísimas más. El link al sitio estará permanente desde hoy en la sección La Bandera bajo el rubro Santuario Kissero.
Chico Migraña hijo de Kiss








































