miércoles, octubre 10, 2018

Force Fest 2: la música.

Yo fui al Force Fest acompañado de Kelpy Interesante y Carlos Closmu, un amigo al que tengo el gusto de conocer gracias a Metal Battle, ya que el es el promotor de la misma en Uruguay. Curiosamente, en algún momento del domingo pusimos tomarnos una foto nosotros dos y JJ Tartaglia, baterista de Skull Fist y promotor de Metal Battle Canadá.
En fin, nuestra aventura comenzó desde el viernes porque ese día podía uno ir checar acreditaciones. Había una pre fiesta pero no nos quedamos por diversas razones, lo que sí vimos fue que había chance de estacionarse en otros sitios que no necesariamente eran el estacionamiento oficial. El sábado ya estábamos a unos cuántos kilómetros de la sede del festival cuando se soltó la tromba. Ya desde la carretera se veía en el cielo una masa enorme de nubes de las cuales se desprendían larguísimas líneas negras, lo cual significada que en esa zona llovía terriblemente en ese momento, lo que nosotros no sabíamos era que esa zona era justamente la del campo de golf. Llegamos al sitio por el otro lado de la carretera, por el pueblo de San Juan Teotihuacán. No podíamos ver más allá de dos o tres metros por la brutal cantidad de agua. Finalmente llegamos al estacionamiento, ya no llovía y justo cuando íbamos a entrar algún lugareño nos ofreció un lugar frente a los puestos de comida así que dejé el coche ahí, a dos metros de una carpa de tacos en la que habíamos comido el día anterior.
Ya en el Fest, con toda honestidad, visualmente todo se veía muy bien. Encharcado, sí, pero los escenarios se veían realmente profesionales. Incluso, previniendo lluvia (que es muy diferente que una tormenta de las dimensiones de la que cayó el sábado), todas las lámparas móviles que estaban en la parte frontal de los escenarios estaban cubiertas con un plástico que podríamos definir como condones gigantes transparentes. El otro detalle que capturó mi atención inmediatamente fue que ahora sí, por lo menos en los tres escenarios `principales, que eran los más grandes, había torre de bocinas colocadas a la altura de la carpa de audio y apuntando hacia la parte trasera de sección general. Ya no me pasaría lo de Kiss en el Hell de hace dos ediciones.
El sábado, por la hora en que llegamos, el retraso que nos causó la lluvia y el tiempo que tardamos en definir bien donde estaba la carpa de prensa y como eran los accesos a los escenarios nos perdimos algo de rock, aunque para ser honesto, la parte del cartel que a mi me interesaba empezaba justo por esa hora en que llegamos.
Lo primero que logramos ves, casi completo, fue Pestilence. Lo vimos desde muy cerca del escenario, una ejecución perfecta que obliga a pensar cómo es que ciertas bandas, como ellos por ejemplo, no tienen un nombre más grande en el mundo del metal. El audio era impresionante, aunque de inicio lo adjudiqué al hecho de estar tan cerca del escenario. Había una audiencia mucho más que sólida frente a ellos y se sentía una verdadera comunión entre público y banda. Si algo presagiaba su presentación era que, por lo menos el sábado, el banquete sería delicioso.
Caminando por las áreas del festival se notaba que la idea de poner juegos mecánicos tenía su jale; si bien nunca me tocó ver filas tipo novedad de Six Flags si vi en toda oportunidad en que pasé por ahí gente que hacía cola y gente que bajaba sonriente de la rueda de la fortuna. Por cierto, para acceder al Fest nos tocó pasar por el camping. Según entiendo era el campamento VIP y puede ser porque aunque era grande, tampoco era tanto como uno esperaría. Las tiendas de campaña estaban bien alineadas, había baños y regaderas, puntos con enchufes para recargar celulares y en general buena onda.
También el sábado tuvimos chance de ver a Sacred Reich, y a ellos sí, de principio a fin. Si bien su set no varía gran cosa desde hace años, tampoco es una banda que me hubiera tocado ver una vez por año así que no importaba. Esta fue la tercera vez que pude verlos, y por tercera ocasión, fue un verdadero placer auditivo. “The American Way” cuyo coro de vez en cuando cambiaba a “the mexican way” abrió como metralla. Sonaron otras como “One Nation”, “Ignorance”, una versión muy lenta y cercana a la original de “War Pigs”, maravillosa, “Death Squad” y por supuesto “Surf Nicaragua”. Phil Rind preguntaba siempre sonriente si la estábamos pasando bien y la respuesta en cada oportunidad fue un  atronador “sí”. Pocas cosas en la vida superan el placer de ver en vivo a Sacred Reich, chela en mano, sonriendo y con todos los que están a tu alrededor con ese mismo gesto de satisfacción.
En algún momento fuimos a buscar el escenario donde tocaba Luzbel, no estábamos muy seguros de si alcanzaríamos o no y además el lodo si reduce considerablemente la velocidad en que te puedes mover. Finalmente llegamos y de entrada fue un gran gusto ver una gran cantidad de gente frente al escenario. La banda ya estaba tocando pero igual tuvimos chance de disfrutar más de la mitad del set.
Aunque conozco a Mike González desde hace algunos años, de que lo había visto cantar con AIAM, de que había escuchado una prueba de audio de su audición y de que conocía su trabajo con bandas como Erógena y Glass Mind, tenía que verlo al frente de Luzbel para sentir si correspondía en la banda o no. Bueno, afortunadamente no sólo llenó sino que superó mis expectativas. La banda sonó sólida, compacta y como nueva. Greñas, Vic Nava y Jporge Curiel llevan ya algunos años juntos así que la parte de la música estaba bien planchada, y ahora sé que la voz está en excelente manos. Un gozo como siempre escuchar rolas como “El ángel de la lujuria”, “El Loco” y “Esta noche es nuestra”.
El momento mágico del sábado llegó más tarde cuando tocó Carcass. Muy pocas veces recuerdo haber escuchado un audio en vivo tan cercano a la perfección como el de ellos. No sé como se llama el ingeniero de audio que traían, pero sé que es el mismo que hizo a Slayer. Fenomenal trabajo y además, los Carcass se notaban muy a gusto en el escenario. “Buried dreams”, “Incarnated solvent abuse”, “Captive Bolt Pistol”, “Keep on rotting in the free world”, “Corporal Jigsore Quandary” y por supuesto “Heartwork”, entre otras sonaron como si fueran versiones en estudio, remasterizadas y en alta fidelidad, Brutal. Si bien a ellos los había visto tal vez unas cuatro veces antes y jamás habían quedado a deber, nunca habían sonado así. Evidentemente la producción influye, pero en verdad su ingeniero merecía que cada uno de nosotros le agradeciera con una botella de tequila.
Calculo que por esos momentos fue que en una ida al baño me tocó escuchar algo de Stone Temple Pilots. La verdad es que para mí la banda ni fu ni fa, en ese momento tocaban “Plush” (y tuve que buscarla en Spotify para saber cuál es jajaja) y por lo menos, además de que el audio para ellos también estaba entre muy bien y excelente, la gran cantidad de gente que estaba con ellos se escuchaba también feliz.
Al final, más porque ya estábamos ahí que por otra cosa vimos un rato a System of a Down. Buena parte de su set nos lo echamos de camino hacia el coche, deteniéndonos para ver algunos detalles que no habíamos visto antes, como alguna cabina de venta de merca por ejemplo. Igual, el audio era perfecto y aunque su música a mi no me dice mayor cosa, se distinguía todo perfecto. Tocaron entre otras “I-E-A-I-A-I-O” que recuerdo que puso locos a todos, “U-Fig”, “Chop Suey” y “Toxicity”, aunque para destacar se debe decir que en total tocaron 32 canciones. Mucho para mi gusto pero elemento muy destacable para los miles de fans suyos que estaban ahí.
El domingo lo primero que era evidente era cierto cansancio. Caminar sobre lodo es pesado, y lo es en Teotihuacán o en Wacken, eso no cambia. Sin embargo, la actitud que traíamos era bastante positiva y nos fuimos más temprano, sobre todo porque queríamos llegar desde Strike Master.
Ya ahí la historia es bien sabida. Sí, hubo varias bandas que no tocaron, dos de ellas que yo estaba muy entusiasmado por ver, Exodus y Testament, pero eso ya se habló en el post anterior. Parafraseando al célebre ex presidente Calderón, haiga sido como haiga sido, pudimos ver a Strike Master que mostró sin ningún espacio de duda que su puesto en ese cartel era más que justificado. Es una de esas bandas que puede o no gustarte, pero a la que difícilmente puedes negarlo el mérito de mover a una gran masa que se entregó al slam sin piedad. Es una de esas pocas bandas mexicanas que puede estar frente a una audiencia realmente numerosa y no los ves que les tiemblen las patitas. “Sé que han tenido un día difícil, y se va a poner peor” dijo Kmu desde el escenario y la gente le respondió con otro pit lleno de violencia controlada que en definitiva ayudó a que muchos sacaran parte de su frustración. Tocaron una hora y aunque lo hicieron con una manta enorme de Anthrax detrás de ellos, nunca se notó que el escenario les pesara.
Ese mismo día pude ver en vivo a Cemican, que a pesar de que los había escuchado, no había tenido chance de presenciar su espectáculo. Una mezcla muy bien hecha de death metal con pasajes musicales enraizados en instrumentos prehispánicos como caracoles de mar y una especie de flauta larga (desconozco el nombre) redondeado por la parte visual, que, dicho sea de paso, es fantástica. También fue muy grato ver que la cantidad de gente que estaba frente a ellos era amplia, y aunque me cuesta mucho trabajo calcular en números, si puedo decir que estaba lleno hasta la parte donde estaba el llamado “Front Of House” o carpa de la consola de audio. Era considerablemente más gente que la estaba por ejemplo a la espera de Dark Funeral. Claro, Lo de Dark era antes de que tocaran así que no es una comparación tan válida, pero sirva el ejemplo para poner en contexto cuánta gente estaba ahí. Probablemente el único pero sea que el cantante, que como frontman tiene una gran presencia, cuando se dirige al público entre temas lo hace con una actitud un poco más tímida. Hacia el final de su presentación hicieron una representación de un sacrificio típico de los aztecas: colocaron a una persona que representaba a algún prisionero azteca sobre una piedra del sol, le cortaron y abrieron el pecho y le arrancaron el corazón, todo eso en medio de un concepto musical que quedaba perfecto como apoyo a lo visual. Muy agradable su presencia en el festival.
En algún momento de la tarde salimos para comer algo y justo en eso estábamos cuando empezó el show de Dee Snider. Regresamos rápido y con la ventaja de que el audio llegaba claro y fuerte hasta la salida del estacionamiento. Llegamos al escenario donde tocaba y para mi sorpresa encontré que no había tanta gente. Su set fue un balance casi perfecto entre su material nuevo y canciones de Twisted Sister ya que tocó 6 y 5, respectivamente. El hecho de que no hubiera tanta gente no pareció importarle a un Dee que, enfundado en una playera negra con letras blancas que decía “New York Fuckin’ City” ofreció una actuación completísima y espectacular. Y en este punto cabe aclarar que el hecho de que su escenario no mostrara un lleno total tampoco significa que hubiera 500 personas, había varios miles y otro tanto estaba frente al escenario de junto. Al darse cuenta de esto, el rubio cantante corrió por el pasillo que conecta ambos escenarios y cantó parte de “We’re not gonna take it” desde el otro escenario, mientras su banda tocaba en el que les correspondía. De Twisted sonaron además “Burn in Hell”, “Under the Blade”, “I wanna rock” y “You can`t stop rock and roll”. Su presentación tuvo varios momentos divertidos, como cantar una melodía un poco extraña, esperando que la gente le replicara y al no hacerlo, preguntó que si nunca habíamos escuchado a Freddie Mercury. Una vez que quedó claro lo que quería hacer logró sin problema que la gente cantara de vuelta sus melodías. Dijo también que se estaba grabando el concierto para usar el pietaje en un video futuro, lo cual animó más a la gente. Cantó el clásico (y para mí tedioso e innecesario) huevos con aceite y repitió en varias ocasiones que estaba gradecido de tocar en México. Con excelente audio, era poco probable que hubiera quejas de una presentación de Dee, y por lo menos desde mi posición, no las hay. Excelente presentación.
A Phil Anselmo sólo lo vi con un par de canciones así que no puedo opinar gran cosa. Ya después supe que cantó con él Phil Rind, lo cual hubiera estado fantástico atestiguar, pero no fue así.
Lo siguiente que me tocó ver fue Anthrax. No sabía que ya tocaban así que iba rumbo a otro escenario para checar a la banda mexicana que estuviera (para ese momento los horarios ya eran un caos, y aunque hubo algunos anuncios de los cambios, yo no me enteré), pero empezó “Caught ina mosh” y decidí quedarme a verlo. Su audio fue el único que me tocó que se traslapara con otro, concretamente con Dokken. No se notaba mucho pero si lo suficiente para que lo de los neoyorquinos no sonara tan claro como habían estado todos los demás que me había tocado presenciar. La banda se ve en muy buena forma, Belladona es la voz de Anthrax, y sin quitarle ningún mérito a John Bush, es una diferencia muy marcada que esté uno y el otro. Claro, también la música en la era Bush era más alternativa. Durante los cerca de 45 minutos que tocaron pegaron con tubo con rolas como “Mad House”, “Be all end all” o “Evil Twin”, para cerrar con broche de oro con “Antisocial” e “Indians”. Como es costumbre, Scott Ian corrió con parte de la comunicación entre banda y público, mientras que Belladona aplicó el clásico dividir a la audiencia en tres para ver quien gritaba más. Viejo truco ese pero no pierde efectividad. Preguntaba Ian si la gente se estaba divirtiendo y sí, probablemente entre bandas hubo varios que volvían a enojarse (e insisto, con justa razón) porque no tocaron Testament y Exodus, pero durante el set de Anthrax todo fue felicidad, slam, circle pits y energía pura.
El festival acabó para mí con Slayer. Honestamente pensaba verlos más por que la fecha era histórica que por algún tipo de pasión por su música. De hecho, Kelpy y yo estábamos esperando a Dark Funeral cuando se soltó un aguacero muy fuerte. Habrán pasado unos 25-30 minutos en los que Dark Funeral no salía (y no había manera de que lo hicieran, aclaro) cuando el aguacero pasó a ser lluvia fuerte nada más y en eso comenzó a sonar el escenario principal. Un minuto más tarde quedó claro que era Slayer, una hora antes de su horario original (aunque después supe que se anunció en pantallas) y que estaban tocando “Repentless”. Debo admitir que a pesar de que su música jamás me enganchó, hay temas que sí me gustan mucho y que lo único que nadie le puede recriminar a la banda es la intensidad. Bostaph  en la batería es un animal encabronado pero preciso, Holt y Kerry no paran de sacudir el cráneo y Araya es un buen frontman. Su escenario estaba decorado con dos enormes cruces invertidas creadas con gabinetes vacíos de bocinas Marshall, de las cuales en varias ocasiones se dispararon ráfagas de fuego. Temas como “Mandatory Suicide” a mi me parecen verdaderas joyas, pero también tocaron varios temas que a mi me resultan aburridos como “Jihad” o “Dittohead”. Como sea, imagino que sus verdaderos fans habrás terminado extasiados porque además tocaron un poco más de lo que acostumbran. Sonaron también temas como “War ensemble”, “Angel of death”, “Dead Skin Mask”, “Hell Awaits” y por supuesto, “Raining Blood “ y “South of Heaven”. El final con fuegos artificiales fue muy emotivo aunque también, de cierta manera, fue agridulce. Probablemente si hubieran tocado Exodus, Lamb of God y Testament antes de ellos el culmen hubiera sido casi eyaculatorio, pero como no, fue más bien una sensación de sentimientos encontrados.
Así lo viví yo desde la perspectiva musical. Si escribiera sobre todo lo demás, ustedes no leerían todo y no acabaríamos nunca. Mejor lo dejo hasta aquí con la esperanza de que Live Talent aprenda de sus errores, que el público aprenda a distinguir esos errores de lo que son circunstancias y accidentes y que exista edición 2019 para ver qué tanto mejoramos cada cual.
Si llegaste hasta acá, te admiro en verdad.


Migraña en “no siempre es necesario pelear y a veces es bueno ver el vaso medio lleno” mode on.

**Todas las fotos son propiedad de Carlos M Closmu. Si alguna te gusta y la quieres usar, hazlo, sólo te pediría que le des su crédito al fotógrafo.










  



2 comentarios:

Adrian Suarez López dijo...

Carcass, Dark Funeral, Vital Remains, Slayer... y Garrobos! estuvieron MUY cabrones la verdad. Por ellos valieron la pena los 3 días de lluvia en el camping. Lo de más es lo de menos, yo disfrute todo, hasta el lodo. Espero que este "entrenamiento" me deje listo para Alemania el próximo año :D

PD: a mi me caga el "Huevos con Aceite" de Snider... vaya, él o TS no tienen necesidad de eso.

Babymetal dijo...

Pues xomo ya comente en Facebook, en lo musical no tengo reclamo alguno, todas las bandas excelentes y el audio, cómo bien dices, casi perfecto. Ya las cancelaciones y el lodo, es otra historia.