lunes, julio 17, 2006

No Metal / Historia Compartida

Santa María madre de Dios
está tirada toda descompuesta
asolada por una infértil tristeza
sin mayor convicción que del despojo la certeza

Sé que mira hacia algún lugar
desconozco si en su búsqueda encuentra
¿sería la muerte a quien ella espera?

Secas las espigas en las que yace lastiman su existencia
persiguió incansable una ilusión
a paso firme forjó su decisión
ahora está ahí tirada
se ve tan frágil que despierta compasión

Quizás sus ropas no lo muestran
el desgarro fue hacia sus entrañas
junto con su inocencia perdió la fe
tal vez mira al cielo en busca de una respuesta

Santa María madre de Dios
si pudiéramos entender su dolor
sus manos al suelo se aferran
clavando en la tierra su desolación

Perdida su mirada busca algo en la distancia
tantos son los pensamientos que la abordan
que con terror descubre su incoherencia
pensando en no pensar solloza
ahogando su pena y su vergüenza

Cual gusano se quisiera arrastrar
pero al saberse inocente no lo logra
escucha y no entiende al viento murmurar
teme perderse en el mundo de la insanidad

Su agonía dura hasta que el sol se oculta
la noche oculta mil trágicas culpas
sus ojos nunca más se abrirán

Santa María madre de Dios
hay quienes de amor penan
y hay quienes por amor mueren

Yo por ella sé también
que la agonía de perder la fe
que sin la esperanza de al andar llegar
que el desgarro de la íntima esperanza
con más dolor que mil lágrimas mata.

Un año completito de mi vida me lo pasé en la oficina de Medios Audiovisuales del IMSS. Era jefe de la mesa de redacción, tenía a mi cargo la correcta realización de un programa de radio. Mis compañeros eran buenos en lo suyo, todos investigaban y redactaban para el guión final. Pero estar ahí, metido en una oficina y su ambiente de gobierno fue una prueba difícil de superar. Teníamos una oficina y ahí, el buen Harry y yo dábamos rienda suleta a nuestro pesar por la situación. Él tenía una banda, El Caballo de la Virgen.

Teníamos pósters de Spiderman en las paredes y el techo. Teníamos un albanene con la letra de "The Final Cut" (de Pink Floyd) traducida. Así de angustiante era la existencia en ese lugar.
Pero en una pared blanca y sin chiste estaba un postercito de una chava, recostada sobre un pastizal seco, con la mirada perdida por ahí. Una compañera me dijo: "A ver, invéntale una historia".

Chico Migraña

2 comentarios:

Anónimo dijo...

I like it! Good job. Go on.
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Anónimo dijo...

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