lunes, agosto 13, 2007

Nicaragüistán - Wacken


El miércoles es tradicionalmente el día de los Wacken Firefighters. Tocan rolas tradicionales alemanas que hablan de beber cerveza, pasarla bien, beber cerveza, convivir, beber cerveza y finalmente emborracharse. este año no lops ví porque llegué tarde y muy cansado.

Este año pasó de todo. Las anécdotas brotaron como manantial desde el viaje de ida. Claro, como es costumbre en este espacio, todo lo que comente aquí es cierto, por ext
raño que parezca. Y lo aclaro porque uno se imagina que una aeromoza debe tener cierta cultura. Sobre todo una aeromoza de Air France. Es una línea aérea que para entretener a sus clientes en viajes de 10 horas (como el mío de México a París) tiene una pantallita individual en la que alguna de las opciones es “Juegos”. Dentro de los juegos hay uno de Geografía, con preguntas del tipo “¿Cuál es el país número uno en la producción de cobre?.

Bueno, me tocó el último asiento del avión, junto a la ventana. Tan era el último que las filas son de tres asientos en los costados y cuatro en el centro. Bueno, en mi fila eran sólo dos asientos, atrás estaba el baño y la zona de cocina. Estaba pues en el culo del avión. Junto a mí una chica de Nicaragua. Y yo que me quejo de las horas de viaje, ella iba hasta Amsterdam, pero en su país no hay líneas aéreas que hagan grandes vuelos. Así pues, su viaje cuando yo la conocí ya era Managua a San salvador. Cambio de avión. San Salvador a Guatemala. Cambio de avión. Guatemala al D.F. Cambio de avión. D.F. a París. Cambio de avión y finalmente, París – Amsterdam. Wow. Ya nomás por joder le pregunté si le gustaba el café.”No mucho, ¿por qué? Para que no se meta en las que dicen Coffe Shop. Ah sí, ¿qué el café es muy amargo? No, más bien venden marihuana, muchas variedades”. Jajajaja.

Bueno, ella no hablaba inglés, así que yo le traducía cuando venían los aeromozos (era comiquísimo verlos tratando de entenderse antes de que me pidiera ayuda). En algún momento, una de las azafatas trajo el papel de migración que se debe llenar antes de arrivar a algún país extranjero. Me pidió que le preguntara a la güera de ojos azules si era obligatorio llenarlo. Dijo que sí. Empezó una extraña conversación que terminó cuando la azafata dijo “¿De que país es usted? (a la chica, con mi traducción de por medio) de Nicaragua. Mmmhhhh Nicaragua, ¿eso no está en Europa verdad?” Y juro sobre la Biblia que ella leyó durante todo el viaje (bueno nel, no juro ni madre) que la anécdota es real. Desde ese día existe oficialmente Nicaragüistán, ex república soviética, jajajaja.

Llegamos a París tarde como cada año, corriendo para enlazarme con mi vuelo a Hamburgo, con los malos modos de los trabajadores aeroportuarios franceses, como siempre. Y finalmente llegué a Hamburgo. La odisea estaba por comenzar.
En el Aeropuerto debía estar por mí El Gato. No estaba, en su lugar me recibió una querida amiga que yo sabía que estaba por allá, pero que no creí que fuera por mí al Aeropuerto. Tres horas después (en ese tiempo me platicó todas las peripecias de su viaje, que tal vez luego comente) decidimos que Herr Katzen no llegaría. Ella y su amiga estaban hospedadas en el sótano (tal cual) de un Hostal por 8 euros la noche. Ni hablar, ese sería mi destino. Tomamos el camión que va del Aeropuerto al Hauptbanhoff (estación central de trenes, mi edificio favorito en Hamburgo) y llegando, sí, ahí estaba al gato. “Es que salir de Wacken es un pedo, salí hace cuatro horas, llegué aquí y estaba esperando el camión para ir por tí, con la esperanza de encontrarte”. Bueno, nos encontramos. Él y yo tomamos rumbo para Wacken, ella a su hostal. Fuimos a la zona de casilleros a guardar algunas maletas y claro, de la nada aparecieron el Cannibal y un par de amigo más. Si lo hubiéramos planeado nomás no sale. El Cannibal ya traía anécdotas de sobra: swe fueron a beber a la Reeperbahn, en St Pauli. Los corrieron del bar a las 7am. Se fueron a dormir y los corrieron del Hotel a las 11am jajajaja. ¡Bienvenidos a Hamburgo!

Tomamos rumbo a Wacken (sólo el Gato y yo, los demás habían pagado una noche más de Hotel, todo esto pasó el miércoles) y llegamos ahí cerca de las 10pm. Obviamente ya estaba cerrada la oficina de acreditaciones para el Metal Market. Yo llevaba unas playeras que me dio el Gallo Ibérico “a ver si se venden” así que estaba acreditado. Pero el policía de la entrada no lo creía así. Luego de sacar el documento que me acreditaba como prensa, el que nos acreditaba como merchantes del Metal Market y mi pasaporte, nos dejó pasar. Fue la noche más fría de mi vida, mi cuerpo temblaba solito, los dientes chasqueban. Parecía mal preludio. Ya el jueves por ahí de las 8am, pa quitar el frío, me fui a bañar con agua calientita. Ese día empezó Wacken, pero la reseña vendrá más adelante.


Cada vez que he ido, lo primero que hago en la primera mañana que amanezco en Wacken es buscar esta enorme torre que divide los dos escenarios principales, respirar hondo y entonces sí, puedo decir que estuy en Wacken.

Migraña, el niacaragüistanense

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que onda migraña:

para mi que ni fuiste jeje.
A todo aquel al que pregunté, nadie te había visto.
Saludos a Iván y al gemelo, quienes SI estaban por allá.

Pedro

AndreaLP dijo...

Todos los que me platican de su experiencia en Wacken siempre tienen anécdotas bizarras y divertidas entrelazadas. Veo que tu caso no es la excepción, jaja.

A ver si se me hace pronto tener mis propias anécdotas de ése festival. Luego ya me podré morir a gusto.

Besos.

yayamaiden dijo...

a lokoooooooooo

q milagro y gusto leerte jejej andabas perdido jejje

y chale q chido q te topaste con varia raza

y jejej me da risa q varia raza todavia le dice guacken ejjejej

cuidese un resto ahi la prox sema los ecucho este lunes no pude se vino una inche tormenta se fue la luz en fin ya te imaginaras

cuidate

he cuenta de sacred reich