martes, mayo 23, 2006

Un extraño artículo sobre Celtic Frost

La revista Marvin de este mes (mayo) tiene una portada rosada, con Morrisey en la portada. El tema es "Perversos" y mi artículo es sobre Gorgoroth y el black metal.
Pero antes de que eso sucediera, el tema a tratar era "Terciopelo". Mi idea entonces era escribir sobre Celtic Frost, tener un artículo que avale mi acreditación en Wacken y de paso divertirme. Pero el tema del terciopelo cambió y el artículo (una parte de él) se quedó en el limbo.
Lo retomé y el resultado está en la Playboy de éste mes. La revista ya está en Alemania, así que pongan changuitos para que me acrediten por tercer año. De cualquier manera el número de junio de Marvin traerá un artículo sobre Wacken, así que espero no tener problemas.
Éste es el borrador de aquella nota para Marvin que nunca saldrá a la luz. Por ser borrador no tenía título:

Terciopelo: tela velluda y tupida formada por dos urdimbres y una trama. Urdimbre: conjunto de hilos que se colocan en el telar de forma paralela para formar una tela. Trama: conjunto de hilos que entrelazados con la urdimbre forman una tela. Celtic Frost: trío suizo-americano que definió el término Avant Garde Metal, musicalmente muerto en los 90, resucitado en este 2006. En el principio, tres músicos, una idea, enorme tradición que cuando se entrelaza es capaz de hacer el metal más extraño, pesado y glorioso que la sima del desespero puede ofrecer.
Celtic Frost nació de la oscuridad y el frío en Suiza. La banda previa a su concepción, o el origen del trío se puede rastrear en Hellhammer, una banda que la crítica llegó a considerar la peor de la historia del metal. Tom “Warrior” Fischer y Martin Eric Ain empezaron ahí una historia que los ha llevado a ser el prototipo de las llamadas bandas de culto. Nunca han vendido millones, nunca lo harán. Y sin embargo, cuando las páginas del metal se escriban es mucho más probable encontrar el nombre de Celtic Frost como referencia, mito y estandarte que el de muchas otras que venden a raudales, y sin embargo nunca trascienden.
El hecho de ser llamados la peor banda de metal, más que un obstáculo fungió como una etiqueta de autenticidad. Celtic Frost ha sido sinónimo de muchas cosas en su carrera, todas extremas y controvertidas. Nunca complaciente, su legado está salpicado de todo tipo de historias curiosas y extravagantes, tanto que un par de sus portadas recrearon trabajos del legendario artista HR Giger, previa autorización. Así, los discos dos y tres en la carrera de la banda (To Mega Therion e Into the Pandemonium) cuentan con las pinturas Satan I y Victory como trofeos de una colaboración única en el metal, que por sí misma resume lo ecléctico del universo de Celtic Frost.
Ya es historia común hablar del metal europeo como una entidad totalmente distintiva. Es moneda corriente escuchar de bandas que mezclan la brutalidad con la música clásica o por lo menos con los instrumentos típicos de una orquesta sinfónica. Es también recurrente la imagen de los músicos con su “maquillaje de cadaver” listo, como estandarte de guerra. Pero no es fácil encontrar que todo esto se le atribuya, aunque sea en una medida compartida, a Celtic Frost.
Los 80 apenas amanecían cuando ellos ya experimentaban con los sonidos del thrash, las voces del death, las letras maniáticas y una insistente dosis de violines, trompetas, cellos y demás instrumentos. Y no lo hacían de manera complaciente, baste recordar las notas tan extravagantes y aparentemente disonantes de “Rex Irae” por ejemplo para entender que en aquellos días, lo que Tom Fischer y Martin Ain (la eterna base de la banda) pretendían era absolutamente descabellado. Lograron una leal y dedicada base de fans, pero debieron pasar 20 años para que el mundo entendiera y viera de cerca cuán importante fue aquella vorágine experimental proveniente del país de los banqueros, los relojes cucú y los chocolates.

Acá termina, seguía una liga con Wacken y lo importante que será ver a los suizos en el escenario de metal más importante del mundo. Pero con el cambio de planes, ahí quedó todo. Entonces lo retomé para Playboy, y como ya está a la venta desde hace tres semanas y los fans de Diana Golden ya lo deben haber comprado, a continuación pongo el texto como quedó. Se parece bastante pero tiene sus cositas que lo hacen único:

Celtic Frost en Wacken, la coronación de los malditos

Alemania, muy al norte, aproximadamente a una hora de Hamburgo. La gente vive de la ganadería. Abundan las casitas de madera con grandes y verdes jardines al frente. Es Wacken, punto minúsculo en el mapa germano que durante el primer fin de semana de agosto, desde hace 17 años, se convierte en la aldea global del rock pesado, catedral de los fieles hijos del paganismo, refugio de los amantes de los decibeles y las guitarras distorsionadas. .
“Nos vemos en el verano, con sol o con lluvia”. Ese es el lema del Wacken Open Air, y es fiel reflejo de lo que se puede uno encontrar. Sol martirizante y litros de cerveza, antídoto obligado; lluvia agónica, tiendas de campaña inundadas y el sugerente lodo.
Las formas de entretenimiento son todo un clásico, y la que más destaca es de noche. Cuando ya no hay bandas que toquen (2 am), el mortecino silencio es roto por un grito de agonía. De otro punto del campamento viene la respuesta, y así durante toda la noche. El único sonido que rompe la armonía de los agonizantes suele ser el clásico Slaaayyyeeerrr!!!
Diecisiete años son muchos para enumerar las bandas que han estado ahí. El 2006 contará entre muchísimos otros con Scorpions, MSG, Nevermore, Gamma Ray, Uli Jon Roth, Children of Bodom, Motorhead y Opeth. Pero este año es un sólo nombre el que se lleva los signos de admiración, el que provoca escalofríos en la piel: Celtic Frost.
El trío, originario de Suiza definió el término Avant Garde Metal. Se declaró musicalmente muerto en los 90, pero ha resucitado en el nuevo milenio. En el principio, tres músicos, una idea, enorme tradición que cuando se entrelaza es capaz de crear el metal más extraño, pesado y glorioso que la sima del desespero puede ofrecer.
Celtic Frost nació de la oscuridad y el frío. Desde hace dos décadas es el prototipo de las llamadas bandas de culto. Nunca ha vendido millones, nunca lo hará. Y sin embargo, es mucho más probable encontrar su nombre como referencia, mito y estandarte que el de muchas otras bandas que venden a raudales, y sin embargo nunca trascienden.
El trío ha sido sinónimo de muchas cosas en su carrera, todas extremas y controvertidas. Nunca complaciente, su legado está salpicado de historias curiosas y extravagantes, tanto que un par de sus portadas (To Mega Therion e Into the Pandemonium) recrearon trabajos del legendario artista HR Giger.
Los 80 apenas amanecían cuando ellos ya experimentaban con los sonidos del thrash, las voces del death, letras maniáticas y una insistente dosis de instrumentos sinfónicos. Y no lo hacían de manera complaciente, baste recordar las notas de “Rex Irae” por ejemplo para entender que en aquellos días, lo que Tom Fischer y Martin Ain (la eterna base de la banda) pretendían era absolutamente descabellado. Lograron una leal y dedicada base de fans, pero debieron pasar 20 años para que el mundo entendiera y viera de cerca cuán importante fue aquella vorágine experimental proveniente del país de los banqueros, los relojes cucú y los chocolates. Por eso, Wacken será su coronación maldita.

Por Chico Migraña

4 comentarios:

yayamaiden dijo...

muyyyyyyyyyy chido articulo

y si yo tengo un cassette de hellhammer jajaj ya bien viejito

y si tengo la oportunidad de ir al wacken este año ojala y verlo no manches seria muy loko

y pues si es una banda de culto q es forzozo tener en tu discografia un cd de ellos y saber de ellos

y ojala chico migraña te acrediten pal wacken y tengamos la oportunidad de conocernos , jajja la comunidad del mai atravesando fronteras

saludos lokochon y te cuidas

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